PASO A PAZO

MANUEL ALCÁNTARA

La residencia de verano de la familia del general tendrá que negociar los acuerdos con el Vaticano, porque se trata de desacralizar el mausoleo de Cuelgamuros y eso requiere mucho tiempo. Aproximadamente el mismo que se tardó en edificarlo, que ya dijo Quevedo que «también para el sepulcro hay muerte». La idea de Unidos Podemos se demostrará que era buena cuando se cumpla, pero no antes, por mucha prisa que tenga Pablo Iglesias en adelantar los calendarios. Se trata de pedirle tiempo al tiempo porque sospechamos que él tiene todo por delante. El mausoleo será desprovisto de toda su simbología, pero demoler el granito requiere casi el mismo tiempo que se tardó en edificarlo y además debe llevarse a cabo con eso que llamamos «luz y taquígrafos», aunque los taquígrafos anden a media luz.

El documento de Podemos, bautizado 'Exhumar el franquismo' defiende la idea de recuperar el Valle de Cuelgamuros para la democracia. Ojalá fuera posible hacerlo en el mismo tiempo que se tarda en decirlo. El gran problema es que los restos mortales, que algunos creen inmortales, no se conviertan ni en un lugar de adoración ni de repulsa. Pablo Iglesias defiende su demolición, pero no se ha calculado el peso de la cruz que también es de granito. La llamada «memoria histórica» sufre su parcial mal de alzhéimer que se empeña en recordarlo todo. Los partidos están de relativo acuerdo en el tenebroso asunto de hacerle un hueco al difunto. En algún sitio hay que ponerlo, porque en la Historia caben todos. Basta con estrecharnos un poco para hacerles un hueco.

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