PASAR EL TIEMPO

PABLO ÁLVAREZ

El conflicto catalán es, ahora mismo, una pura cuestión de tiempo. De cómo pasa el tiempo, de cómo se gestiona ese paso y de cuánto unos y otros están dispuestos a dejar que pase.

Veamos. La estrategia del PSOE en el Gobierno parece por ahora bastante clara: alargar con un brazo la mano del diálogo en cosas lógicas y legales (infraestructuras, financiación, lo lógico en la relación entre el gobierno español y una autonomía) mientras con la otra recuerda cuál es el límite legal posible. Es decir, enseñar a los catalanes lo que de bueno tiene su permanencia en España, e ir así erosionando la movilización independentista más unilateral.

Que esa estrategia descoloca al independentismo es evidente. Porque hace que salten las fracturas internas, y que aparezca un elemento que los indepes tenían convenientemente oculto: esa guerrilla callejera pijo-anarquista con gran solera en Cataluña, pero que sin embargo estaba convenientemente guardada debajo de una alfombra mientras se vendía la «revolución de las sonrisas».

Todo eso es bueno, porque la batalla que debemos luchar los que creemos que Cataluña es una parte de España se llama «desmovilización». Cuanto más pase el tiempo sin barcos piolines ni burradas testiculares, cuanto más se vea la carita violenta real del independentismo más radical, más base perderá el procés entre los que, al final, aspiran sobre todo a vivir una vida buena y lo más calmada posible.

Por eso creo, que, por una vez, Sánchez y sus chicos hacen bien. La Policía y el 155 están para lo que están, no para usarlos siempre. Dejemos que pase el tiempo con inteligencia, y ganaremos.

 

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