Panorama sombrío

Arrinconado ya en el olvido el «mejor que la media», el mantra que tantos años sostuvo el discurso del Gobierno autonómico, la región no se muestra ya ajena a los avatares económicos y políticos que se empeñan en condicionar el desarrollo global. Las expectativas que para La Rioja dibuja el servicio de estudios del BBVA, y que ayer presentó como un baño de realismo su economista jefe, Miguel Cardoso, no son halagüeñas. De entrada, el 2019 no se cerrará, como se anunció, crecimientos de hasta el 2,6%. Raspará el 2% este año y, salvo correcciones in itinere, se quedará en el 1,7% el próximo, en ambos casos por debajo de la media nacional. Las razones hay que buscarlas en la desaceleración del consumo interno, el estancamiento de las exportaciones, la caída del turismo y la incertidumbre política. Factores de origen interno unos, exógenos otros, cuya raíz, en cualquier caso, habrá que atender para tratar de revertir un panorama que se anuncia menos luminoso de lo deseable y de lo conveniente.