PÁNICO ENCARCELADO

MANUEL ALCÁNTARA

Los nacionalismos siguen obteniendo victoria tras victoria, antes de llegar a la derrota final. Cataluña se ha convertido en una tierra de nadie, porque mucha gente cree que es sólo suya. Su 'president' está siendo acusado de prófugo y su tarea principal es adornar el paisaje con lazos amarillos. ¿Serviría de algo, aunque no sirva para nada, volver a los lazos amarillos? La llamada clase dirigente ha perdido la dirección, porque el régimen autonómico está atascado. Las irresponsabilidades pesan tanto que están agotando los cálculos de resistencia previstos y los que están por prever. Pablo Iglesias, que engaña perfectamente a los que se llaman a engaño, está convencido de que su estabilidad está en manos de los mismos que han causado el conflicto.

Los intérpretes de Babel siguen buscando traductores, porque hablan no únicamente distintos lenguajes, sino opuestos unos a otros. Mientras, el FMI ha lanzado la voz de alerta cuando ya no quedan centinelas. La economía mundial se ha 'ralentizado' y la llamada deuda global ronda los 182 millones de euros. Menos mal que eso sólo asusta a los que piensan pagarla. Mientras, Torra anima a los CDR a seguir presionando.

Los que tenemos los días contados sabemos que a partir de los noventa años es inútil echar cuentas, porque siempre salen las mismas después de variar el orden de los sumandos. El estallido de la 'gran recesión' nos tiene a todos asustados, pero es mentira que el miedo sea libre. También el pánico está encarcelado, mientras hacemos cálculos de resistencia, que por cierto, tampoco nos salen más que al gusto de algunos de nuestros políticos y tenemos muchos.

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