LA PALANCA OXIDADA

MANUEL ALCÁNTARA

El Ministerio del Interior lo tenía previsto, pero ha esperado para verlo y está dispuesto a enviar mil agentes a Cataluña para que esperen allí al otoño más caliente de los últimos tiempos. Todo está previsto, incluso las improvisaciones. Lo que tenían guardado para cuando llegara el otoño caliente se ha presentado con esa falsa puntualidad que consiste en llegar antes. El detonante es Quim Torra, que estaba previsto para cuando llegaran «circunstancias excepcionales», pero esas circunstancias se han adelantado y ahora hay que correr delante de ellas.

El presidente del Gobierno ha abierto la posibilidad de un autogobierno en Cataluña y ha pedido a Pedro Sánchez que sea algo más concreto. Su empeño, que no es fácil, es interpretar al 'pueblo catalán' y desoír al de otros pueblos no menos dignos de ser escuchados y el beneficiario es el separatismo, que es una hidra con muchas cabezas, pero todas piensan en lo mismo. Quim Torra ha dicho desde Bruselas que está dispuesto a llegar tan lejos como Puigdemont, pero no ha dicho a dónde. Lo que sí ha aclarado, aunque Pedro Sánchez no se entere, es que su destino está ligado con el de Puigdemont aunque uno sea más aguerrido que otro.

Las decisiones a escala nacional deben tomarse entre todos, no únicamente entre los que más griten. Apalancarse en el poder no sería una solución si no fuera el poder lo que más se tambalea. Los prisioneros del independentismo no desean la paz, pero abusan de la palabra, sin tener en cuenta las tropelías del separatismo, que son muy variadas para que nadie se aburra.

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