Ocho del tres

Ocho del tres
JULIO ARMAS

Por lo que cuentan parece ser que fue un ocho de marzo de 1857 cuando un grupo de trabajadoras textiles decidieron salir a las calles de Nueva York para protestar por las míseras condiciones en las que trabajaban. Dicen que fue el inicio de todo. El próximo viernes hará de esto ciento sesenta y dos años. Mil gracias a todas por su valentía y arrojo.

Cincuenta y tres años más tarde, en 1910, durante la II Conferencia Internacional de la Mujeres Socialistas, se decidió proclamar el Día Internacional de la Mujer. Como el de Armstrong en la luna, para la humanidad solo fue un paso más. El siguiente se daría en 1975, fecha esta en la que la ONU decidió institucionalizar el acontecimiento.

Hoy, cuando vemos la deriva que va tomando esta sociedad en la que vivimos y recordamos, el deseo de la ONU de que «la mujer participe en la sociedad en pie de igualdad con el hombre» (sic) es cuando nos damos cuenta de que eso de la igualdad de género sigue siendo una desigualdad de género. El hombre, en su lucha contra el hombre, hay algo que no está haciendo bien.

No es lo bueno recordar que el próximo viernes conmemoraremos el Día de la mujer, lo bueno, lo verdaderamente bueno sería que, debido a una normalidad ya estandarizada, el viernes próximo no tuviéramos nada que conmemorar. Lamentablemente no es esa la realidad. Para alcanzar esa meta de la igualdad de géneros de la que nos habla la ONU, todavía es largo y tortuoso el camino que la humanidad tiene que recorrer, y no exagero.

Y cómo exagerar si de acuerdo con la UNESCO hay en el mundo aproximadamente 870 millones de personas analfabetas y de estas, dos tercios (es decir, 580 millones) son mujeres. Cómo exagerar si la violencia contra las mujeres sigue siendo una asignatura presente y pendiente (y no hablo de España únicamente) ya que según Naciones Unidas el 35% de las mujeres han sufrido este tipo de violencia. Que a estas alturas de la película estemos en la situación en la que estamos, y que las ratio demuestran, solo es señal de que entre nosotros hay algo que huele a podrido.

¿Cuál es el motivo existente para que la mujer, cuando realice el mismo trabajo que realiza un hombre, deba cobrar un salario inferior? ¿Quién, con dos dedos de frente, es capaz de justificar este tipo de actuaciones? Y... para que una pensionista reciba una pensión inferior a la que recibe un hombre, ¿cuál es el motivo? ¿El sexo? Que no me hagan reír que se me parte el labio.

Por razones que ahora no vienen a cuento les diré que hace unos días mantuve en la Universidad una reunión con estudiantes del Master de Profesorado. Entre los asistentes había más mujeres que hombres. Tanto durante mi intervención como en el posterior coloquio, les puedo asegurar que no vi nada que pudiera diferenciar por su género a los futuros profesores.

Podría seguir recopilando datos que pasarles, datos relativos a los salarios, a los tipos de contratos laborales, a... a... pero para qué cansarles, todos ustedes conocen la situación tan bien como yo pueda conocerla. No sé dónde leí el otro día que las mujeres son la gigantesca reserva de poder y talento que todavía no se ha aprovechado. Estoy totalmente de acuerdo: palabra por palabra.

Pensar que la mujer no deba tener los mismos deberes, obligaciones y derechos que los hombres es troglodítico. Sencillamente troglodítico. Feliz Día Internacional de la Mujer para todas y todos. Sí, para todas y todos. Hasta el domingo que viene, si Dios quiere, y ya saben, no tengan miedo.