La luz, por las nubes

El espectacular encarecimiento de la electricidad resulta insostenible y pone una vez más de manifiesto la urgencia de reformar un sistema que se ha convertido en un lastre para la competitividad. El precio de la luz en el mercado mayorista registró ayer el máximo anual y el nivel más elevado en septiembre en una década, después de que el último recibo mensual se disparara más de un 12%. El hecho de que los bruscos movimientos al alza en los costes de la producción no afecten a más de la mitad de los consumidores, que tienen contratada una tarifa fija, es un consuelo coyuntural. Porque la fuerte carestía del 'mix' energético en la que se traducen esos vaivenes se verá reflejada a corto plazo, de forma inexorable, en un aumento paralelo en los precios de esos contratos como el que sufren regularmente las familias sujetas a la tarifa libre. Es exigible la máxima claridad en la formación de precios en un sector tan sensible, así como campañas que hagan llegar el 'bono social' al máximo posible de sus potenciales beneficiarios.

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