Los niños de Trump

Resulta vergonzoso ver a niños detrás de una reja llorando y separados de sus padres, pero todavía es peor saber que otros se han perdido

MERCÉ RIVAS

Eso es lo que está ocurriendo. El actual presidente de Estados Unidos no sólo ha encerrado en jaulas a niños de Centroamérica que pretendían llegar al 'paraíso' junto a sus padres sino que en recientes informes hablan de que miles de éstos niños han desaparecido. Las autoridades no saben qué ha sido de ellos. ¿Cómo puede pasar algo así en un país que se pavonea de democrático?

El procurador general Jeff Sessions anunció una nueva política de «tolerancia cero» a principios de mayo, que incluye la imposición de sanciones penales con el propósito de disuadir a las familias centroamericanas de tratar de cruzar la frontera de manera ilegal. Si una madre o un padre están con un hijo cuando son detenidos por el delito de ingresar al país de manera ilegal, el menor no puede permanecer con el progenitor. Cientos de niños migrantes ya fueron separados de sus padres en la frontera desde octubre y con la nueva política resultará fácil que esa cifra aumente. «Si no quieres separarte de tus hijos, entonces no cruces la frontera ilegalmente con ellos», dijo Sessions.

¿Dónde está Naciones Unidas para denunciar estos hechos? Los líderes de este organismo internacional han expresado en los últimos días su profunda preocupación por el sufrimiento de los niños migrantes y refugiados. Pero «estar preocupado» es insuficiente ante esta brutalidad. Hay que hacer algo.

«La gente no pierde sus derechos humanos por cruzar una frontera sin visado. Me parece deplorable que tantos países hayan adoptado políticas para hacerse lo más inhóspitos posible, incrementando el sufrimiento de muchos de los que ya son vulnerables», comentó recientemente el alto comisionado de la ONU para los Derechos Humanos.

El senador Rob Portman, republicano de Ohio y presidente del subcomité de Seguridad Nacional del Senado, mencionó que el Gobierno tiene la responsabilidad de dar seguimiento a su paradero para asegurarse de que no son víctimas de abuso ni de tráfico, de tal modo que puedan acudir a sus procedimientos en el juzgado. En 2016, durante el Gobierno de Barack Obama, el subcomité dio a conocer que los funcionarios no habían establecido procedimientos para prevenir que los menores no acompañados terminen en manos de contrabandistas o traficantes de seres humanos.

El Gobierno de Trump se dio cuenta el año pasado de que había perdido el rastro de 1.475 niños migrantes que habían sido colocados con patrocinadores (tutores) en Estados Unidos, según declaró ante el subcomité del Senado en abril pasado.

No hay ninguna ley que obligue al Gobierno, como falsamente afirma Trump, a romper familias. La política de separación de padres e hijos inmigrantes indocumentados se debe a un cambio de criterio del fiscal general anunciado el pasado abril.

Se preguntarán: ¿cuántos niños han sido separados? Y la respuesta es que vergonzosamente no hay cifras completas. Entre el 19 de abril y el 6 de junio, 2.033 niños fueron, al parecer, separados de sus padres al tratar de entrar de forma irregular en EE UU en cruces fronterizos, según estadísticas obtenidas por la agencia Associated Press. En abril, hubo 55 separaciones y en marzo, 64. De octubre de 2016 a febrero de 2018, hubo cerca de 1.800 separaciones, según la agencia Reuters. Pero todo es aproximado.

En 2005, Bush inauguró la política de 'tolerancia cero' a través de un programa, Operación Streamline (Optimización), que suponía el procesamiento criminal para los sin papeles con juicios rápidos y, a veces, grupales. Sin embargo, los inmigrantes con niños se beneficiaban de excepciones. Obama se acogió a este programa en algunos momentos, pero no solía procesar a los que entraban por primera vez y mantenía a las familias unidas excepto en casos puntuales de tráfico de drogas o graves antecedentes penales.

México ha demandado reiteradamente la intervención de Naciones Unidas pero está visto que Antonio Guterres, secretario general de la ONU no está dispuesto a dar la cara.

Hemos podido ver vídeos de niños inmigrantes obligados a presentarse solos ante los juzgados de Estados Unidos, a «declarar» sin siquiera saber lo que es un abogado. Estamos hablando de niños de tres, cuatro o cinco años. ¿Se imaginan a su hijo o a su nieto con esa edad sentado solo, sin abogado, ante un juez en lo alto de una tribuna y con la única ayuda de un traductor?

Y nadie hace nada. Las calles de Estados Unidos deberían ser inundadas de migrantes llegados a ese país, o sea de casi toda la población, gritando justicia, derechos humanos, respeto.

Una indecencia.

 

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