NACIONALISMO CÓMPLICE

MANUEL ALCÁNTARA

Como el pacto se ha roto, ahora se trata de juntar los pedazos, a ver si con eso se complace a los nacionalistas, pero ellos saben muy bien a lo que aspiran, que es a parcelar España. Mientras, estamos discutiendo las diferencias que hay entre rebelión y sedición. El problema más grave y que atañe a Pedro Sánchez, que no sólo se lo ha buscado sino que ha contribuido a traerlo. La intromisión gubernamental está poniendo más oscuro lo que nunca estuvo claro, mientras trata de apaciguar a los independentistas, que no se conforman con algo sino con todo. Por eso, el Ministerio de Justicia ha ordenado a la Abogacía del Estado que en vez de complacer a sus enemigos, se alíe con ellos. La Justicia necesita también cómplices porque ella sola no puede con lo que le ha caído encima y está apunto de aplastarla.

La interminable discusión entre rebeldes o sediciosos sigue dando mucho juego a pesar de que los jugadores saben que es inútil. Fue el Rey, que Dios guarde incluso de algunos de sus partidarios, el que puso las cosas en su sitio, pero ellas no se están quietas. Todo parece favorecer a la llamada «insurrección catalana» en perjuicio de la nación entera.

Lo que más urge son unas elecciones generales, pero muchos creen que también son lo más aplazable. Ya sabemos que el enemigo es el que habla siempre del enemigo. Lo ve por todas partes aunque cierre los ojos. ¿Dónde quedan los intereses nacionales? La petición de la Fiscalía de veinticinco años de cárcel para Junqueras hace más inviable la discusión. La rebelión es la sedición y no puede parar aunque quiera punto.

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