UN MUNDO COMPLEJO

PABLO ÁLVAREZ

Llegan elecciones. Muchas elecciones y, si tenemos mala suerte, incluso puede que todas juntas. Se nos requerirá que elijamos a nuestro alcalde, a nuestra presidenta de la comunidad o del gobierno. E incluso a unos cuantos parlamentarios europeos.

Así que nuestros políticos andan de campaña, y no es que a mí me moleste. Para eso están, diríamos: para contarnos las soluciones que ellos ven a los problemas que nosotros tenemos. Pasa, sin embargo, que últimamente escucho demasiado grito y demasiado político con diagnósticos sencillos y soluciones fáciles a cuestiones complejas. Y eso no falla: siempre es mala solución.

Si me permiten, les pongo un par de ejemplos. Uno está en Inglaterra, donde la primera ministra (del partido que con su actitud llevó a los ingleses a este disparate) anda ahora reconociendo que el 'brexit' va a tener consecuencias negativas para la economía británica. Qué cosas: resulta que mentían quienes les prometieron que sólo con dejar la UE y echar a los fontaneros polacos se acababan todos sus males. Quién lo iba a imaginar.

El otro ejemplo, calentito y del día, es de Cataluña. Anda: parece que luchar por una independencia de pandereta y envolverse en lazos amarillos no contribuye del todo a solucionar los problemas reales. Resulta, por ejemplo, que no vale con eso para hacer que los médicos tengan más minutos para cada paciente. Quién lo iba a imaginar.

Por mucho que nos fastidie, al final el mundo es un sitio complicado y cerril, que se resiste a la soluciones fáciles. Y la complejidad, ay, es poco amiga de los mítines y no da bien en tuiter. Aunque sea campaña.

 

Fotos

Vídeos