MULTIVERSO

PÍO GARCÍA LOCO POR INCORDIAR

Hugh Everett III murió, alcoholizado y triste, a los 51 años. Todos le consideraban un genio que había perdido el oremus.

Siendo muy joven, Hugh Everett III se enfangó en la mecánica cuántica, estrujó las matemáticas, y alumbró una tesis doctoral sorprendente: llegó a la conclusión de que existen múltiples universos paralelos. La marejada fue tan gruesa que Everett se vio obligado a despojar su tesis de los elementos más radicales para lograr que fuese aprobada. Como nadie se lo tomó en serio, dejó la Universidad de Princeton, se metió a trabajar para la industria militar y le dio amargamente al trago y al cigarro. Hugh Everett III se fue al otro barrio sin sospechar que su teoría, que había sido recibida con extrañeza y hasta con pitorreo, ya no resulta tan descabellada. Sus ideas se han demostrado sugerentes y fecundas, y los físicos afinan los telescopios intentando encontrar pruebas remotas que demuestren la teoría del multiverso.

Yo, modestamente, he encontrado una.

A saber: hay un universo en el que Pedro Sánchez ve delito de rebelión y otro en el que no lo ve en absoluto; uno en el que pide la dimisión del gobierno por no poder sacar adelante los presupuestos y otro en el que cree que puede gobernar sin siquiera presentar los presupuestos; uno en el que acoge amorosamente a los emigrantes y otro en el que los devuelve en caliente y sin contemplaciones; uno en el que deja la Justicia en las manos exclusivas de los jueces y otro en el que se reparte con el PP los vocales del Consejo; uno en el que censura tajantemente las sociedades instrumentales para pagar menos impuestos y otro en el que no les concede ninguna importancia.

En algún universo, Hugh Everett III y yo mismo quizá le votaríamos; en otros, jamás.

 

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