Motivo de orgullo dentro y fuera de España

«Logroño ha dicho alto y claro que también firma y comparte los principios de solidaridad, paz, justicia y convivencia que demuestran las Fuerzas Armadas españolas en cada una de sus operaciones»

CUCA GAMARRA. - ALCALDESA DE LOGROÑO

Fue en el año 1978 cuando quedó establecida, mediante Real Decreto, la conmemoración anual de una fiesta de carácter nacional cuyo objetivo, desde una perspectiva general, era, y así sigue siendo en la actualidad, homenajear a las Fuerzas Armadas.

Sin embargo, la parada militar que vivió y disfrutó ayer Logroño, y todos y cada uno de los actos que ha vivido Logroño durante estos días, son también una necesaria y amable estrategia de comunicación e interacción directa entre civiles y militares.

Todo esto es lo que hemos podido vivir y disfrutar estos días en Logroño. La segunda vez en los últimos años que la celebración del Día de las Fuerzas Armadas sale de Madrid.

Es la interacción más directa con nuestros ejércitos. Un despliegue que persigue la conmemoración y el homenaje de nuestras Fuerzas Armadas y al mismo tiempo supone una evidente muestra de cercanía y de proximidad hacia los ciudadanos.

Cercanía y proximidad que han viajado en una doble dirección con la contundente y afectuosa muestra de cariño que las Fuerzas Armadas han obtenido de Logroño y de los logroñeses.

Una ciudad que se ha volcado y se ha vinculado directa y estrechamente con la imagen de prestigio y modernidad que tienen nuestros ejércitos dentro y fuera de nuestras fronteras.

Es un enorme motivo de orgullo haber tenido la oportunidad de acoger cada uno de los actos que en torno a la celebración del Día de las Fuerzas Armadas se han desarrollado por nuestras calles, al igual que es un orgullo ver a miles de logroñeses aplaudiendo y reconociendo la presencia y el trabajo que desarrollan nuestros militares.

Soy consciente de que se han generado molestias e incomodidades en el devenir diario de algunas de las calles de la ciudad, pero creo sinceramente que ha valido la pena.

Logroño ha dicho alto y claro que también firma y comparte los principios de solidaridad, paz, justicia y convivencia que demuestran las Fuerzas Armadas españolas en cada una de sus operaciones.

Y es por ello que quiero que mi agradecimiento viaje también en varias direcciones. Por un lado, a las Fuerzas Armadas y en general a todos y cada uno de los militares presentes estos días en Logroño por su amabilidad, su cercanía y su proximidad.

Por otro lado, a todos los que de alguna forma han contribuido con su trabajo a adecuar una ciudad entera ante tal conmemoración.

Y por último, a los logroñeses, que con su respuesta, han logrado que las Fuerzas Armadas hayan sentido el respeto, el cariño y el afecto de toda una ciudad.

Gracias, sinceramente, a todos.

Pero no podemos olvidar tampoco que la celebración del desfile por las calles de nuestra ciudad tiene una relevante repercusión, desde una perspectiva estrictamente económica, pero también como proyección de la imagen de Logroño.

Somos plenamente conscientes de que la Constitución de 1978 encomendó a las Fuerzas Armadas la función de garantizar la soberanía e independencia de España, defender su integridad territorial y el ordenamiento constitucional.

Pero hay mucho más trabajo detrás que quizá en ocasiones pudiera pasar desapercibido. A fecha de marzo de este mismo año, las Fuerzas Armadas española tenían 3.079 efectivos desplegados en misiones en el exterior por buena parte del mundo.

Por referirme a algunos ejemplos, el ejército español está presente en el Mediterráneo y en tierra firme en Somalia con el objetivo de combatir la piratería y la trata de personas y desarrollando funciones de adiestramiento militar. Funciones similares a las que desarrollan en otros países como Mali, República Centro Africana, Iraq o Afganistán, en estos dos últimos casos centrados en la lucha contra el terrorismo islámico y en Líbano en servicios de vigilancia.

También están o estarán integradas nuestras Fuerzas Armadas como observadores de procesos de paz como es el caso de Colombia e incluso en países europeos como Bosnia-Herzegovina, Letonia o Turquía, donde nuestras Fuerzas Armadas refuerzan la defensa aérea ante la amenaza de misiles balísticos desde Siria.

Y por citar otro tipo de funciones, en el seno de la Operación Atalanta, en el Índico, impulsada entre otros países por España, desarrollan labores de protección ante la piratería en el marco del programa de alimentos de la Organización de Naciones Unidas.

Como se puede comprobar, son muchas y variadas las funciones que desarrollan nuestras Fuerzas Armadas dirigidas a procesos de paz, protección, adiestramiento y de carácter humanitario.

Y en todo este despliegue, amparado siempre por misiones de la Unión Europea, de la OTAN, de la ONU, de Seguridad Cooperativa o en el marco de la Coalición contra el Daesh, existe un denominador común. El prestigio que nuestro ejército tiene dentro y fuera de nuestro país.

La acción de nuestras Fuerzas Armadas proyecta al escenario mediático internacional una imagen de rigor, honradez, seriedad, fiabilidad, garantía, modernidad y compromiso con la comunidad internacional y las sociedades donde ejerce sus misiones.

Son, por expresarlo de otra forma, la perfecta prolongación exterior de una España comprometida firmemente con la paz y con la seguridad internacional.

Todos estos son los valores y los principios que desprende la parada militar que ayer tuvimos ocasión de presenciar en Logroño y de todos y cada uno de los actos que han llenado las calles de Logroño estos días.

Unos actos que no son sino una muestra de cercanía, de proximidad, de interacción. De respeto y también de cariño, entre los ciudadanos, en este caso, los ciudadanos de Logroño, y nuestras Fuerzas Armadas.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos