Modernización y seguridad

El Plan de modernización con el que trabaja la Dirección General de la Guardia Civil para la, como su nombre sugiere, puesta al día del benemérito cuerpo, amenaza la supervivencia de 19 de los 27 cuarteles que hoy se distribuyen por La Rioja. Una sentencia derivada de las condiciones que plantea el documento para el mantenimiento de las instalaciones cuartelarias, que privilegian los puestos con una plantilla de al menos 20 agentes y dos suboficiales. Un corte que sólo salvaría las instalaciones de Haro, Santo Domingo, Nájera, Arnedo, Calahorra, Alfaro y Villamediana, además de las de Logroño. Posibilidad extrema ésta que, aunque halle encaje en el puzzle de la nueva organización de la Guardia Civil desde una óptica general, no se sostiene y se antoja impensable en un análisis que descienda a la singularidad de cada territorio, en este caso el de La Rioja, como el que deberá atender el citado Plan de modernización. Cómo justificar, si no, que zonas tan amplias y diferenciadas como Cameros o el Alhama se vean privadas de la presencia próxima de la Guardia Civil. Es probable que este Cuerpo requiera de una revisión organizativa, pero ese proceso debe tener en cuenta la seguridad subjetiva, el componente de la seguridad ciudadana que se refiere a las sensaciones del individuo respecto a su entorno. Y en el entorno rural, como el que nos ocupa, la presencia de la Guardia Civil es el alimento de la sensación de seguridad.

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