El millor melic del món

JULIO ARMAS

V erán, les cuento: Por lo que he leído, Molins de Rei es un municipio de Cataluña, perteneciente a la provincia de Barcelona, en la comarca del Bajo Llobregat. Hasta aquí bien. Sepan, aquellos que no lean catalán en la intimidad, que el topónimo Molins de Rei tiene su origen en unos antiguos molinos reales (documentados ya en 1188), mandados construir por Alfonso II el Casto, que era rey de Aragón (¡Vaya, ya empezamos!, aragonés y jacetano para más señas). Recapitulando: que «Molins de Rei» en catalán es «Molinos del Rey» en castellano. ¿A que ni se lo podían imaginar?

Pero bueno, a lo que vamos. Pues resulta que este municipio, que curiosamente ayer día de San Miguel Arcángel celebró su Fiesta Mayor, tiene un alcalde que se llama Joan Ramón Casals (Juan Ramón en castellano) y que para más detalles dice ser del PDECat. (Y esto no les digo lo que significa en castellano porque estos catalanes con tanto revoltijo de siglas nos están volviendo medio tarumbas).

Y pasó que el otro día este excelentísimo señor alcalde, en unas declaraciones a un medio de comunicación, manifestó su conflicto con algunos sectores independentistas. Según dijo, el hombre no estaba de acuerdo con hacer un paro generalizado para conmemorar los hechos del pasado 1 de octubre.

¡Qué me dice!, menudo notición... ¿habrá vuelto a reinar el seny en Cataluña? -estarán pensando ustedes.

Y es que eso que están pensando ustedes es también lo que yo pensé, hasta que al seguir leyendo la noticia me enteré, y mi gozo en un pozo, que no, que no es que el seny hubiera vuelto a la vida catalana, es que hay muchos que ya ni saben ni lo que es ni lo que fue. Porque, ¿saben ustedes qué fue lo que manifestó el alcalde Joan Ramón (Juan Ramón en castellano)? ¿Saben qué es lo que se le ocurrió a esta criatura de Dios para conmemorar los hechos del pasado 1 de octubre? Pues nada menos se le ocurrió decir que: «No soy partidario de parar nosotros, sino que lo que hemos de hacer es parar España. Lo que al final tendríamos que hacer es cerrar las fronteras con España, que ellos sufriesen, y que esa semana o ese día nosotros pudiésemos exportar o hacer más que nunca».

Ahí lo tienen, y seguro que se lo pensó él solito. ¡Súbete a la higuera y átame esos higos por el rabo, Manolín! Según el excelentísimo Casals, Cataluña tiene que optar por un cierre de fronteras con España, lo que a su juicio sería «una buena alerta a Europa» y una manera de «llamar la atención del Estado español».

Pues muy bien, Joan Ramón, muy bien. Es usted muy listo, ¡qué digo «muy», es usted listísimo! Fíjese que llevo un rato pensando en escribir una chorrada más gorda que la que usted ha dicho... y no se me ocurre nada.

¿Así que la solución que usted propone sería cerrar las fronteras con Cataluña y dejar aislada a España? Desde luego ustedes son de traca, amigo edil, son de traca. Por cierto, a ver si esto le recuerda algo, ¿sabe que se cuenta, con el generalizado cachondeo general, que cuando la niebla cubría el Canal de la Mancha el parte de navegación británico avisaba: «La niebla cubre el Canal, el continente está aislado»? (1). ¿Le suena esto a algo? Pues hala, venga, sigan ustedes aislando continentes.

Cierren, cierren las fronteras con España y con Europa. Que Cataluña deje aislado al mundo mundial y quédense extasiados mirándose el ombligo (o el melic como ustedes dicen). Ese ombligo catalán del que el señor Quim posiblemente diría que es el mejor ombligo del mundo... por eso... porque es catalán. ¡Melics catalans... els millors del món! ¡Qué cosas! Hasta el domingo que viene, si Dios quiere, y ya saben, no tengan miedo.

(1) Fuente: Aparecido en un cartel de la revista de dibujos animados Round the Bend con Brockbank.

 

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