Vox y el machismo

De cómo se resuelva la disputa depende no sólo el futuro entre las tres derechas sino quién establece la hegemonía ideológica

JOSÉ MARÍA CALLEJA

Una de las razones que explican los buenos resultados de Vox en Andalucía tiene que ver con el estado de irritación que han creado los nacionalistas catalanes radicales en el resto de España. Si aceptamos este marco de análisis, parece que las perspectivas electorales de Vox serán halagüeñas en las próximas citas electorales, así europeas como autonómicas, en menor medida en las municipales.

El éxito político de Vox ha permitido al PP tapar su batacazo, en votantes reales, en Andalucía, pero, sobre todo, establece una nueva agenda para la derecha española, que puede lograr, dividida, llegar al Gobierno en lo que sería un nuevo reparto de poder. Ya no estaríamos ante un Gobierno tipo Rajoy, virulentamente criticado por 'flojo' por los jaleadores del líder de Vox, sino un Gobierno de derecha en la línea ideológica de otros radicalismos, así en Europa como en Brasil.

PP y Ciudadanos se las prometían tan felices, dando por descontado el apoyo de Vox para formar Gobierno en Andalucía, cuando han llegado los de Abascal y han dicho que ni un euro para nada que tenga que ver con la lucha contra la violencia machista. Ya está el debate donde Vox quería.

No sólo en el independentismo en Cataluña, y en la crítica a las autonomías, también en lo que califican de 'dictadura de género'. De cómo se resuelva esta disputa, de quién ceda, si el PP y Cs o Vox, va a depender no sólo el futuro de esa coalición no escrita entre las tres derechas, también quién establece la hegemonía ideológica, si un PP centrado como el de Rajoy, o una derecha radical.

En este viaje queda por saber qué pasará con Ciudadanos, que corre el riesgo de diluir su perfil como alternativa de gobierno centrada y quedarse de mera comparsa en la estela ideológica de lo que representan los gemelos políticos Casado y Abascal.

¿Y la izquierda? Las elecciones andaluzas han confirmado que la suma resta en política y han confirmado la nefasta estrategia de Adelante Andalucía. La fusión por la cúpula de Podemos e IU no ha cuajado en las propias bases ni, desde luego, en los votantes. Las 'Rodríguez' y los 'Maillo' son los que más votos han perdido proporcionalmente.

Los socialistas comprueban ahora en sus carnes que se puede perder cuando se gana, en una especie de justicia poética después de que Arenas fuera en su día el más votado y se quedara sin gobierno. Esta pérdida de poder pone en guardia a los presidentes socialistas de Aragón, Castilla-La Mancha y Extremadura, que han entrado en estado de nervios ante el riesgo de que el votante castigue las políticas de Sánchez en el trasero de sus urnas autonómicas, y la suma de las derechas podría mandarles también a la oposición.

Del debate sobre quién manda en la izquierda hemos pasado a dilucidar quién lidera ideológicamente la derecha. Así hasta mayo.