LLENO EN EL VALLE

MANUEL ALCÁNTARA

El eterno descanso que le deseamos a todos los muertos solo dura unos cuantos días, porque los lutos rigurosos han perdido rigor, mientras el presidente de la Xunta, que era el favorito en la lucha por la presidencia, se ha quitado de en medio y los juntacadáveres se confunden con los saltatumbas. La pretensión del presidente del Gobierno es agotar la legislatura y seguir hasta el año 2020, que es una fecha que se parece mucho a la eternidad. Los planes han sido trastocados por la renuncia de Alberto Núñez Feijóo, que parece que quiere más a su patria chica que a la grande. «No puedo fallar a los gallegos, porque sería fallarme a mí mismo», ha dicho el muy cateto, que estaba diseñado para suceder a Rajoy.

La renuncia de Feijóo ha abierto la batalla por el liderazgo en el PP, mientras Pedro Sánchez ha dejado claro que él lo que pretende es agotar la legislatura antes de que se agoten sus votantes. De momento, se ha mostrado favorable a acercar a Cataluña a los políticos presos, pero lo que nos preocupa es el desalojo del general de tan alta graduación que se hizo llamar generalísimo. La pugna está entablada ahora entre Soraya Sáenz de Santamaría y María Dolores de Cospedal, porque las dos se sienten con fuerzas para liderar su partido. Mientras, el azar ha querido que Iñaki Urdangarín cumpla su condena en la misma prisión que ocupó Luis Roldán y en la misma celda. Son asuntos mayores, pero el más grande es dónde ponemos al muerto, porque el valle último registra un lleno hasta las distintas banderas y ya como que no caben más, pero hay que hacerles sitio.

 

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