Líder sin oposición

Casado rechazó ayer corrientes internas en el PP; invitando con ello a Santamaría a desistir de significarse como referente del disenso

El nuevo presidente del PP, Pablo Casado, presentó ayer a los integrantes de su ejecutiva, después de que se frustrara el diálogo con Soraya Sáenz de Santamaría y los dirigentes que la apoyaron en primarias y en el congreso extraordinario. La inclusión de algunas personas que apoyaron públicamente a la exvicepresidenta como secretarias de área (entre ellas, la alcaldesa de Logroño, Cuca Gamarra) no es suficiente para hablar, a fecha de hoy, de unidad entre los populares. Lo que no obsta para que Casado cuente, desde la presidencia del partido, con un amplio margen de acción para procurar el máximo de integración; y con un equipo que conjuga experiencia y renovación para ello. Tanto en el empeño para ganarse el favor y la confianza de cada vez más afiliados, como a la hora de restar relevancia a quienes se han opuesto a su ascenso. Casado desestimó la invitación que le dirigió insistentemente Sáenz de Santamaría para acceder como candidatura unitaria al congreso, anunciando su disposición a un acuerdo posterior. Pero ambos sabían que ni una ni otra posibilidad de integración iba a ser fácil. Es más, ambos recurrieron al argumento de la unidad como objetivo para granjearse el máximo de apoyos. Si anteayer fracasaron las negociaciones entre Casado y Santamaría fue porque el primero no podía quedar en minoría en su propia ejecutiva, y la segunda no podía avalar expresamente su composición. La proporcionalidad a la que acabó refiriéndose la exvicepresidenta sonó más a 'boutade' que a propuesta en firme. Pero lo definitivo es el rechazo taxativo de Pablo Casado a la eventualidad de que las diferencias se mantengan en forma de corrientes internas duraderas, organizadas en torno a su propio liderazgo, en el seno del partido. Casado vino a advertir ayer de que el PP solo tiene una estructura y un único presidente; y vino a invitar a Santamaría a atenerse a ello, bien participando como vocal de designación en la ejecutiva, bien renunciando a significarse como referente del disenso respecto al líder del PP. Queda por saber hasta qué punto Casado será, con su actuación, capaz de ir sumando apoyos, a pesar de que haya dirigentes alineados con Santamaría que se hagan a un lado de manera ostensible. Aunque la composición de la nueva dirección ofrecería, en principio, suficiente solidez a los populares como para afrontar la doble tarea de recuperación, interna y electoral. A no ser que la investigación judicial sobre el máster de Casado llevara al Supremo a solicitar su investigación al Congreso de los Diputados.