La justicia importa, La Rioja gana

El Juzgado de lo Penal nº 3 de La Rioja era necesario para acabar con la desconexión judicial que sufría nuestra tierra en un inaceptable agravio con el resto del país

La justicia importa, La Rioja gana
RAÚL DÍAZOLITÓLOGO Y JURISTA, DIPUTADO AUTONÓMICO

El Pleno del Parlamento de La Rioja celebrado el 9 de noviembre de 2017 aprobó por unanimidad una moción socialista por la que se instaba al Gobierno de España a crear un tercer juzgado de lo Penal en nuestra tierra. La iniciativa no era un canto al aire: respondía a una exigencia histórica de los operadores judiciales en la región y su ausencia la ha venido sufriendo el justiciable riojano con importantes consecuencias negativas pero casi sin saberlo. Recuerdo perfectamente cómo los socialistas afilamos el colmillo en aquel debate porque habíamos conocido, solo unos días antes, que el Gobierno de Rajoy había aprobado la creación de 93 nuevas unidades judiciales en todas las comunidades autónomas de España menos en la nuestra. Alegaban entonces que «en el momento en que se apreciara un incremento significativo de la carga de trabajo se procedería a la creación de un nuevo juzgado de lo Penal, siempre que lo permitieran las disponibilidades presupuestarias y que no existieran otras necesidades judiciales que atender».

Bueno, pues a Pedro Sánchez le han bastado ocho meses para hacer más por la justicia en La Rioja que el Partido Popular en ocho años en el Gobierno de España. El Ministerio de Justicia que conduce Dolores Delgado ha introducido el Juzgado de lo Penal nº 3 de La Rioja en la programación de unidades judiciales para 2019, atendiendo con ello una demanda histórica de los operadores del Derecho en La Rioja. El Gobierno de Sánchez ha hecho sus deberes para cumplir con La Rioja, puesto que solicitó el pasado 19 de diciembre formalmente al Consejo General del Poder Judicial una propuesta de incremento de planta actualizada. Pero... ¿por qué es necesario un tercer juzgado de lo Penal en nuestra tierra? Son tres las razones principales.

En primer lugar, porque así lo piden los profesionales del mundo de la Justicia. Esta exigencia viene plasmándose en las memorias de nuestro Tribunal Superior de Justicia desde 2011, acordando desde ese año por unanimidad elevar al CGPJ la petición de crear ese tercer juzgado (hay que recordar que la planta judicial sigue estando reservada al Estado que mediante ley y previo informe de ese Consejo, puede ir adaptándola a las necesidades de cada momento).

En segundo lugar, porque así lo atestiguan los números. Basta con que repasemos las cifras del Juzgado de lo Penal nº 1: en el año 2010, había 580 asuntos ingresados y la friolera de 955 ejecutorias pendientes. Pero es que si vemos cómo evolucionó esta situación al año 2016, nos encontramos con que de 580 pasamos a 659 asuntos pendientes, y de 955 ejecutorias sin culminar a más de 1.100. ¿Qué significan estos números? Pues que la justicia es cada vez más lenta porque cada vez hay más carga de trabajo para jueces, fiscales, letrados de la administración de justicia, gestores, tramitadores, personal de auxilio, etc. Los profesionales se han de enfrentar a muchos más casos con mucho menos tiempo para resolver (amén de la paciencia recíproca que abogados y procuradores han de tener con los clientes que preguntan por cómo va su asunto y la celeridad con la que se va a resolver su avatar judicial).

En tercer lugar, porque aunque lo más mediático sea hablar de la prisión permanente revisable, lo cierto y verdad es que en la justicia 'ordinaria' se dilucidan las cuestiones del día a día, y esto sí que nos puede tocar a todos con mayor probabilidad. Por eso es importante que haya una justicia ágil y limpia, para que, por ejemplo, no se cometan dilaciones indebidas en el juzgado que supongan un atenuante para el que haya cometido un delito. O por ejemplo, para que los profesionales judiciales puedan andar con menos peso a la hora de lidiar con el fatídico artículo 324 de la Ley de Enjuiciamiento Criminal aprobada por el PP en 2015, que en la práctica acorta los plazos de instrucción pero sin dotar de más medios las investigaciones penales, por lo que se abrió una vía para la impunidad a muchos delincuentes simplemente porque el personal de justicia no tiene tiempo para trabajar los asuntos. En el momento actual, aún sin conocer con certeza cuantas causas han visto concluido el plazo de su instrucción en La Rioja, lo que sí es seguro es que se ha procedido en el conjunto del país a solicitar y, en su caso, dictar, prórrogas en masa para impedir que miles de asuntos se cerrasen en falso, sin poder pedir más pruebas ni practicar acusación contra nadie.

Bueno, pues para todas estas cuestiones y muchas más es necesario el Juzgado de lo Penal nº 3 de La Rioja, para acabar con la desconexión judicial que sufría nuestra tierra en un inaceptable agravio con el resto del país. Se cansó de denunciarlo Ignacio Espinosa y con la misma fuerza lo ha reivindicado el actual presidente de nuestro TSJ, Javier Marca: los dos Juzgados de lo Penal en Logroño vienen soportando desde hace años una carga de trabajo excesiva e inadecuada, con una alta pendencia de ejecutorias penales que ha conllevado a que nombren a seis funcionarios de refuerzo fuera de plantilla, prologando la jornada de otros catorce. Al final ha resultado que con la 'Administración Sánchez', Pedro ha hecho más en meses que el PP en años. Que no caiga en el olvido aunque la legislatura toque a su fin, porque cuando los socialistas cumplen, la justicia importa y La Rioja gana.