Jóvenes y mujeres para dinamizar el mundo rural

Celebramos estos días el 40 aniversario de la Constitución Española, una efeméride de la que todos los españoles debemos sentirnos orgullosos por el esfuerzo y generosidad demostrados en este tiempo, el periodo más largo de progreso y estabilidad democrática en la historia nacional. Gracias al conjunto de todos los ciudadanos, España ha logrado alcanzar unos niveles de desarrollo social y económico extraordinarios, inimaginables hace tan solo cuarenta años, hasta situarnos entre las principales naciones del mundo.

Sin embargo, esta positiva evolución no debe hacernos caer en un optimismo complaciente ni abandonar el rigor en la autocrítica, ya que en España todavía existen notables desigualdades entre el medio rural y el urbano. La falta de oportunidades de empleo, la dificultad de acceso a los servicios básicos o la ausencia de unas infraestructuras adecuadas invitan a los jóvenes a buscar en las ciudades un mejor modo de vida, en especial las mujeres, lo que está provocando la masculinización del medio rural y, en consecuencia, una baja tasa de natalidad y el envejecimiento de la población.

Efectivamente, la despoblación es uno de los mayores retos a los que se enfrenta España, por lo que ocupa un lugar destacado entre las preocupaciones del Gobierno. Es una cuestión de Estado. Para revitalizar de nuevo los territorios, vamos a poner el acento en impulsar medidas que incrementen la presencia de jóvenes y mujeres en las zonas rurales, como piedra angular para su desarrollo.

Así pues, estamos firmemente comprometidos con el relevo generacional y la incorporación de nuevos pobladores, el empoderamiento de las mujeres a través de la plena igualdad de género, y con la modernización, la innovación y la digitalización de nuestros territorios. Todo ello teniendo muy en cuenta el objetivo de contribuir a la necesariamente triple sostenibilidad social, económica y medioambiental de nuestro medio rural y de nuestro sector agroalimentario.

Jóvenes, agua e Internet. Este triángulo es la base para mantener los pueblos vivos, revertir la despoblación y garantizar el crecimiento del campo español. El relevo generacional constituye por tanto una de las claves del cambio. Para ello, vamos a poner en marcha actuaciones que aseguren unas explotaciones competitivas y rentables para los jóvenes, en especial a través de la Política Agrícola Común (PAC), política que defino como un contrato social de apoyos a un sector, y cuyo futuro negociamos en la Unión Europea (UE), en estos momentos.

Abogamos por el mantenimiento de los apoyos directos, por las ayudas a la creación de empresas agrarias por parte de jóvenes, incluidas en los planes de desarrollo rural de las comunidades autónomas, y por medidas fiscales y de crédito. En ese sentido, es determinante concluir con éxito la actual negociación del futuro de la PAC y su presupuesto para 2021-2027.

Pero la revitalización del medio rural no es posible sin potenciar la participación de la mujer y la igualdad de género de forma plena y total. La mujer está presente en la agricultura, la ganadería y la silvicultura, pero solo una minoría está al frente de la actividad empresarial. Es necesario propiciar una efectiva aplicación de la Ley de Titularidad Compartida de las explotaciones agrarias y lograr así que las mujeres ejerzan y disfruten de los derechos derivados de su trabajo en términos de igualdad con los hombres. La ley, aprobada en 2011, fue un gran avance, pero no ha dado los resultados que esperábamos. Por ese motivo, en el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación estamos estudiando las vías para mejorarla.

En general, resulta imprescindible articular medidas que den visibilidad y remuneren adecuadamente el esfuerzo de las mujeres en el sector primario. Es crucial favorecer que ellas asuman responsabilidades directivas y potenciar su participación en las organizaciones agrarias. Y por ello, dentro de la negociación de la nueva PAC, España está defendiendo la incorporación de la perspectiva de género, para que esta política sea también una eficaz herramienta a favor de la igualdad. Me alegra constatar que este enfoque español ha encontrado un gran respaldo en Bruselas.

Y para que nuestro medio rural siga vivo y poblado, es importante avanzar en la innovación y la adaptación digital de nuestro sector agrario. Entre otras cuestiones, la revolución digital nos va a permitir abordar la transición hacia una agricultura inteligente, más productiva y sostenible, y favorecer la optimización en el uso de los recursos. En definitiva, favorecerá una agricultura más atractiva para los jóvenes.

Desde el ministerio pondremos en juego todos los medios y estrategias disponibles en esa dirección, y prueba de ello es el hecho de que estamos ultimando la presentación de una Agenda de Digitalización del sector agroalimentario, forestal y del medio rural.

Sin lugar a dudas, este Gobierno trabaja intensamente para lograr un medio rural moderno y activo, que contribuya a una España más cohesionada, justa, igualitaria y feminista, es decir, la España del futuro.

 

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