Johnson, hacia el despeñadero

El primer ministro británico se enfrentará al Parlamento y a los malos datos económicos

Johnson, hacia el despeñadero

Boris Johnson no es un político de fiar. Primero, por su propia biografía atrabiliaria como periodista, alcalde de Londres y secretario de Asuntos Exteriores; perdió algunos empleos por mentiras y otras conductas poco edificantes; mintió a la ciudadanía utilizando datos falsos en la campaña del 'brexit'; su propio partido le vetó por desconfianza datos de inteligencia secretos. Segundo, porque solo un irresponsable lanzaría conscientemente a su propio país a un periodo de grave inestabilidad. Su llegada a la jefatura del gobierno, por vía indirecta y a través de los cien mil militantes tories, fue con la promesa de salir de la UE el 31 de octubre, haya o no acuerdo. Y para acabar de ganarse la fama de insolvente, manifestó que si no se llegaba a pacto alguno, Londres no afrontaría la factura del 'brexit', entre 45.000 y 55.000 millones de euros, que ya habían acordado Londres y Bruselas en el acuerdo suscrito, que nunca ha obtenido sin embargo el plácet del Parlamento británico. Pero la economía es terca y admite pocas manipulaciones. Johnson ya mintió a los británicos cuando exageró lo que Londres abonaba semanalmente a la UE por formar parte de la Unión, y ahora ha vuelto a falsear la realidad al prometer a los británicos una nueva «edad de oro» al mismo tiempo que ha comprometido ingentes partidas de gasto en el sector público y bajadas de impuestos... difícilmente compatibles con las últimas noticias que dan cuenta de que la economía del Reino Unido se contrajo inesperadamente en el segundo trimestre del año (en un 0,2%) y por primera vez desde 2012. Como el consenso económico ha anunciado, el Reino Unido pagará caro su desgajamiento de la Unión. Frente a esta sinrazón, se está formando una coalición transversal de diputados opuestos al 'no-deal', dispuesta a paralizar esta deriva cuando reabra el Parlamento el 3 de septiembre. Parece seguro que Johnson será objeto entonces de una moción de censura, a cargo del líder de la oposición, Jeremy Corbyn. En caso de prosperar la iniciativa, Corbyn propondrá seguramente un Gobierno «de unidad nacional» que se marque el objetivo de negociar una nueva prórroga a la UE y convocar inmediatamente elecciones generales anticipadas. Sin descartar la posibilidad de que Corbyn, que ha jugado también un papel poco airoso en este asunto, tenga la clarividencia de convocar un nuevo referéndum sobre el 'brexit', ahora que los británicos poseen nuevos y decisivos elementos de juicio sobre el particular.