Insectos y bacterias

La factura ideológica del nuevo líder del Partido Popular es anticuada

JUAN FRANCISCO FERRÉ

Hace un calor africano mientras escribo esto pensando en las bacterias que campan a sus anchas acelerando los procesos bochornosos de la vida. El verano es un tiempo idóneo para acordarse de ellas. La vida gira en círculos de complejidad creciente, desde hace 3.800 millones de años, y los humanos somos la última revolución de ese movimiento proliferante de la biología terrestre. Llevo una semana intrigado con el discurso provida de Pablo Casado. Para mitigar mi impaciencia, devoro el nuevo libro de Antonio Damasio: 'El extraño orden de las cosas'.

No me molesta que la derecha sea derecha. Al contrario, detesto la indefinición ideológica y el pensamiento desleído. Me inquieta más que la izquierda no entienda cuál es hoy su papel y Sánchez no se atreva a cumplir sus promesas por miedo a poderes maléficos que podrían truncar su ambición de perpetuarse en el Gobierno. Es bueno que la derecha se muestre como tal, católica, monárquica y nacionalista. El producto Casado es todo eso y mucho más. Cuanto más leo a Damasio, menos entiendo de qué habla el líder popular cuando habla de la vida con esa sonrisa de curilla fariseo. Su edad no le impide suscribir ideas que ya estaban muertas cuando nació. Casado quizá necesite cursar otro máster polémico para aprender que la vida no se reduce a la narrativa vaticana de la pareja reproductora, el feto sagrado y la familia nuclear. Y si no dispone de tiempo, que consulte al rey emérito, un vividor experto, con su alegre cohorte de Corinnas y sus paraísos fiscales o sexuales.

La vida del instinto básico es la de nuestras entrañables amigas las bacterias, que estuvieron aquí desde el principio y seguirán aquí cuando se haya extinguido cualquier otra forma de vida. O los insectos, que inventaron sistemas de organización social tan retorcidos como los nuestros y no se andan con tantos remilgos en cuestiones sexuales. La vida es evolución y cambio, exuberancia plástica y fuerza creativa, y no solo pasiones tristes, costumbres rancias y morales anticuadas. La vida brotó promiscua y libre en una charca de sopa primordial. Ahí surgieron las bacterias originarias. La existencia minúscula de esos organismos es un fenómeno tan extraño que los descubridores del ADN creyeron que su génesis era alienígena.

¿Qué es la vida?, esta es la pregunta retórica que formulan los científicos inteligentes como Damasio y los políticos conservadores como Casado pretenden contestar con valores reaccionarios. La vida es sentimiento y pensamiento, conciencia y sensación, fluye intensa por las células y nervios del cuerpo y conecta las neuronas del cerebro. Conviene pensar con cuidado, por tanto, qué vida queremos tener. Si la vida va a repetirse mil y una veces, como decía Nietzsche, más vale elegir bien. No le hagan caso a Casado y lean a Damasio.

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