La importancia de la educación emocional y social

Hace escasas fechas, en un acto de la Fundación Botín, se presentó el III Informe de Evaluación del Programa de Educación Responsable, implantado en unos cuantos colegios de La Rioja.

Un programa sobre inteligencia emocional y social y creatividad. ¡Cuánta falta nos hace! Y no solo para el aula... La educación integral es esencial para la vida.

Seguro, por ello, que te interesa, amigo lector, ya seas padre, madre, alumno, miembro de un equipo directivo de centro, maestro, profesora... o lo que fuere. Es importante para la sociedad. Y, por lo tanto, para quienes -desde allí donde nos toque- trabajamos para intentar construir, día a día, un mundo un poco mejor.

Educación Responsable tiene como objetivo fomentar la formación integral de cada alumno para:

1. Contribuir al desarrollo físico, emocional, social y de la creatividad de niños y jóvenes;

2. Mejorar la calidad educativa y el clima de convivencia en el centro; y

3. Promover una comunicación positiva entre docentes, alumnado y familias.

Todo esto se consigue a través de recursos educativos diseñados para trabajar desde las artes (música, literatura y artes plásticas), desde otros ámbitos, curriculares o no, desde las tutorías...

Desde 2010 la Fundación Botín ha constituido una Red de Centros Educación Responsable en la que actualmente participan más de 270 centros educativos en España (La Rioja, Cantabria, Madrid, Navarra, Murcia, Galicia y Castilla y León), Uruguay y Chile. El programa se ha extendido gracias al interés mostrado a lo largo de estos años por las Consejerías de Educación de nuestro país, así como a otras entidades en Iberoamérica.

La brillantez académica de nuestros alumnos (con ser importante) no lo es todo. Todos entendemos que, si aquella recae en una persona inestable, inmadura, asocial (¡pobre!), la presunta ventaja se puede convertir en todo un riesgo para propios y extraños.

Además, por si fuera poco, tenemos la suerte de que ha quedado acreditado, objetivamente, que la mejora en educación emocional y social potencia los resultados académicos. No es difícil de comprender.

Educamos -desde luego- para conocer, pero -sobre todo- para ser: para la vida.

Las palabras del director de Educación de la OCDE, Andreas Schleicher, en el acto de presentación de los resultados del programa, fueron rotundas a este respecto: Los alumnos necesitan que les dotemos de una 'brújula' para su mejor futuro. Y esta no funciona solo con el aprendizaje de contenidos...

Nuestra sociedad, nuestras empresas incluso, necesitan personas con autoestima, responsables, empáticas, resilientes, creativas, capaces de convivir con buen talante y de trabajar en equipo.

La buena noticia es que, con la iniciativa comentada y con otras similares, en algunos de nuestros colegios -de todas las redes- ya se está manos a la obra. Discreta, pero eficazmente: dicen que mete más ruido un árbol que cae que un bosque que crece. Pero el bosque está creciendo. Sin duda.

Recuerda el consejero de Educación de La Rioja en su cuenta de Twitter al poeta dublinés W.B. Yeats cuando subraya: «La educación no es llenar un cubo, sino encender un fuego».

Prendamos, con la llama de la emoción, el interés y la ilusión de nuestros alumnos por crecer como personas y futuros profesionales. Ese es el gran reto.

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