HIJO ILUSTRE DE HERRAMÉLLURI

MARCELINO IZQUIERDO - EL CRISOL

De la inagotable colección de personajes ilustres que atesora La Rioja, este Crisol rescata hoy a Pedro Antonio Salazar y Salazar, militar que llegó a ejercer como virrey de Filipinas en la primera mitad del siglo XIX.

Nació Salazar y Salazar en 1782 en Herramélluri, de una familia hidalga, aunque al no ser el primogénito tuvo que abrazar desde joven la carrera militar. Se alistó en el Batallón Provisional de Logroño y, tras graduarse en la Real Academia de Matemáticas de Barcelona, ingresó en el Cuerpo de Ingenieros. Tomó parte en la denominada 'Guerra de las Naranjas' contra Portugal (1801), así como en varios conflictos tanto en Gibraltar como en el norte de África.

Ya como oficial, se unió el riojano a las fuerzas del general Castaños, con quien participó en la batalla de Bailén. En su calidad de ingeniero, trabajó en las defensas de Cádiz y, ya como teniente coronel, estuvo en Waterloo (Bélgica), donde Napoleón hincó la rodilla.

Tras ejercer como secretario del virrey de Navarra, ser destinado al Ejército de Ultramar y regresar a la metrópoli, este hijo de Herramélluri volvió a Filipinas en 1834, donde ejerció el mando de la Capitanía General, por fallecimiento del titular. Cuentan sus biógrafos que «durante esa época, desarrolló una brillante labor actuando con habilidad y librando a Filipinas de muchos problemas». Dictó Salazar eficaces medidas contra los piratas del mar de Joló, que desembocaron en varios tratados de paz con diferentes autoridades locales.

De vuelta a España, fue ascendido Salazar a mariscal de campo, nombrado consejero extraordinario del Consejo de Ultramar y condecorado con la Gran Cruz de Isabel la Católica. Falleció en Madrid en 1857.

 

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