Una herida en la ciudad

La presidenta de Adif, Isabel Pardo de Vera, reconoce que «no hay previsión temporal» para ejecutar la fase II del soterramiento de la vía del tren a su paso por Logroño, lo que supone, en la práctica, demorar ad calendas graecas la intervención entre Murrieta y el cuarto puente, cuyo proyecto básico fue aprobado en 2011. Un proyecto que incluso fue presupuestado en ese momento (50 millones de euros más el IVA). Hasta la Junta de Gobierno local inició entonces los trámites para ceder cerca de 12.000 metros cuadrados para facilitar la obra, lo que hizo concebir a los vecinos expectativas de una pronta intervención. Siete años después, Adif reconoce que el expediente de la fase II del soterramiento duerme en algún anaquel polvoriento y que ahí se quedará durante muchos años. Entre tanto, el ferrocarril seguirá dejando una herida visible en la zona oeste de la ciudad: no es de extrañar que la anhelada conexión entre las calles Fuenmayor y Gonzalo de Berceo -hoy apenas salvada por una incómoda pasarela provisional- sea la petición más reiterada en los presupuestos participativos de la ciudad.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos