Gracias, maestros

Gracias, 
maestros

El maestro es alguien que no solo sabe sino que también es honrado consigo mismo y sus alumnos, coherente con su enseñanza y, de alguna manera, modelo de persona.

Dice José Antonio Marina que un «homenaje al maestro es un acto de justicia, que tiene que servir para llamar la atención de la sociedad hacia una profesión que, por esa inversión de prestigios que desdichadamente sufrimos, pasa inadvertida o menospreciada... Para el niño, ellos son los máximos representantes de la cultura, y, para todos, los grandes funcionarios de la Humanidad. Supieron hacernos pasar de un mundo de afectos privados a un mundo de afectos sociales, y nos convirtieron en pequeños ciudadanos, al enseñarnos las normas compartidas».

Hoy es la fiesta de san José de Calasanz, santo educador, fundador e inspirador de congregaciones religiosas dedicadas a la educación, algunas de las cuales trabajan en La Rioja. Es también el patrono de los maestros; por eso, este día ha sido tradicionalmente el 'día del maestro'. Un día para homenajear y agradecer a los maestros que siguen ejerciendo y a los ya jubilados, su dedicación y trabajo, uno de las más importantes que podemos desempeñar. Sirvan estas líneas para agradecer a todos ellos su labor.

Decía una rima de Bécquer que muchos aprendimos de niños...: «Del salón en el ángulo oscuro, de su dueño tal vez olvidada, silenciosa y cubierta de polvo, veíase el arpa. ¡Cuánta nota dormía en sus cuerdas, como el pájaro duerme en las ramas, esperando la mano de nieve que sabe arrancarlas! ¡Ay!, pensé; ¡cuántas veces el genio así duerme en el fondo del alma, y una voz como Lázaro espera que le diga 'Levántate y anda'!».

Muchas notas duermen en nuestros niños, muchas potencialidades poseen nuestros hijos, mucho genio duerme en el fondo del alma de cada uno, que necesitan una mano de nieve que sepa sacarlas a la luz, o una voz que las despierte.

Es esa una labor que continuamente hacen nuestros maestros desde la más tierna infancia de nuestros niños, y que siguen tratando de realizar nuestros profesores con tantos adolescentes y jóvenes en sus aulas: despertar capacidades que algunos ignoran, descubrir genios, posibilidades infinitas, en tantos adolescentes y jóvenes que no han sospechado que tenían. Eso significa ser educador: ser alguien que saca, despierta, levanta, lo que ya existe en el niño. Como el escultor que del bloque de mármol saca la estatua que allí yace, quitando lo que sobra de la piedra. Esas voces y esas manos son las de alguien que tiene fe en sus alumnos o en sus hijos, que sabe ver en ellos las cualidades que tienen y posee la capacidad de potenciarlas. Y es capaz de ser consciente de lo que no puede, para no pretender de él, lo que no le es posible. Esas manos, esas voces, esas personas, merecen nuestro respeto y agradecimiento y una consideración social que hoy no tienen.

Y también decía Khalil Gibran que «aquel que desee convertirse en maestro debe empezar a enseñarse a sí mismo antes de enseñar a los demás; y debe enseñar primero con el ejemplo antes de hacerlo con palabras. Pues aquel que se enseña a sí mismo y rectifica sus propios procedimientos merece más respeto y estima que el que enseña y corrige a otros eximiéndose a sí mismo».

Todos sabemos el poder del ejemplo. Pero, para poder darlo, es necesario que el que quiera ser maestro se trabaje a sí mismo. Nunca será un buen maestro quien no es una buena persona, o quien no trata de vivir lo que enseña. Eso supone que el maestro es alguien que no solo sabe, sino que también es honrado consigo mismo y sus alumnos, coherente con su enseñanza y, de alguna manera, modelo de persona.

Escuelas Católicas de La Rioja aprovecha este día para agradecer a todos los maestros y profesores su dedicación al trabajo escolar, su empeño en sacar lo mejor de todos sus alumnos, y su implicación vocacional sobre todo con las situaciones más difíciles. Y quiere reivindicar para ellos una mejor consideración social, acompañada de una más justa remuneración y unas condiciones de trabajo adecuadas.

Escuelas Católicas engloba en La Rioja un conjunto de veintiséis centros escolares que intentan ayudar a sus alumnos a desarrollar al máximo todas sus potencialidades, en un ambiente positivo de relación, procurando abarcar todos los aspectos de su personalidad, también el de la apertura a la transcendencia, a Dios. Quiere conseguir la excelencia académica y una educación abierta al mundo, sobre todo a los débiles.

Y como esta tribuna ha ido de citas, no me gustaría acabar este día sin una de San José de Calasanz: «Si desde los primeros años se educa a los niños en la piedad y en las letras, se puede esperar un futuro de felicidad para ellos».

 

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