Gorrones y gurriones

FÉLIX CARIÑANOS

Así da gusto; acaban unas fiestas y comienzan otras, y el patio patrio continúa tan animado; diversiones y opiniones para todos lo gustos. El martes tenía un servidor la ocasión de leer al señor Marcos Ramos, quien en la sección de Diario LA RIOJA Cartas al director parlaba acerca de los gorrones presentes en la X Exaltación de Chuletillas Asadas celebrada en las fiestas mateas, los cuales «echaron la mañana de mesa en mesa buscando a un amigo ocasional, a un pariente lejano, a un conocido siquiera, para acercarse a una mesa a ponerse hasta el gorro por la cara». Por su parte, Javier Campos, el autor del reportaje, que contó con nueve estupendas y alegres fotos de Díaz Uriel sobre el evento, calificó con un diez la organización y el ambiente y matizó: «No hay quien deje de invitar a un bocado o un trago, y eso se nota».

Les confesaré que no pertenece a mi estilo el acercarme a las degustaciones; esté donde esté, para cuando estas suelen comenzar he preferido almorzar en un punto dedicado a la hostelería, supongo que por empezar la mañana en estado de gracia. En mi pueblo lo que sí acostumbro a hacer es tomar imágenes -como del resto de actos- para publicar alguna en el programa de fiestas del año venidero. Pero -la verdad sea dicha- no puedo dejar de fijarme en los jetas que repiten una y otra vez apoderándose compulsivamente de las delicias gastronómicas, especialmente si son gratuitas. Los hay auténticos especialistas, que han alegrado mis estancias en los puntos más dispares de la geografía española, lo mismo en la Larrasoaña navarra jacobea que en la manchega Albacete o en la Panadería Abadía de Viana cuando, al ofrecer esta tahona las singulares degustaciones otoñales tituladas Las Meriendas de la Abuela, incluso llega algún autobús desde tierras vizcaínas a atiborrarse de pastas, choripanes y otras delicadezas (el gentío, no el autobús propiamente dicho). Lo que logran las redes sociales...

A los protagonistas de dichos entretenidos espectáculos puede aplicárseles asimismo el apelativo de gurriones, con u, que en nuestros pueblos equivale a listillos o vivales. José Mª Iribarren, el ameno escritor tudelano, les aplicaba esta cuarteta en su popular «Vocabulario navarro»: «Un gurrión con tanta pluma / no se puede mantener, / y un escribano con una / mantiene casa y mujer». En definitiva, procure usted iniciar el otoño con buen humor y, si tiene pensado participar de alguna degustación gratuita, calce buen zapato arnedano, no sea que acuda con alpargatas y le joribien un juanete como si fuera algún miembro del Gobierno (del de Madrid, ojo).

 

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