Gibraltar sin vetos

Sánchez debe esforzarse en reconducir la cuestión del Peñón antes de la cumbre europea prevista para el domingo

El anuncio de Pedro Sánchez de que vetará la declaración política acordada entre Bruselas y Londres para un 'brexit' negociado si su texto no contempla la salvedad de que la situación de Gibraltar quedaría sujeta a lo que pacten bilateralmente el Gobierno británico y el español fue un gesto poco más que testimonial. En primer lugar, porque el presidente no cuenta con posibilidad jurídica alguna para bloquear la asunción de ese pacto en la cumbre europea prevista para el próximo domingo, menos cuando su contenido no es inicialmente jurídico. En segundo lugar, porque el desafío que para la Unión Europea representa la mejor gestión posible del 'brexit' no faculta políticamente a España para desencadenar otra crisis al respecto. En tercer lugar, y lo más importante, porque parece ilusorio que sea precisamente el 'brexit' la pasarela a través de la que se restablezcan las vindicaciones de la soberanía española sobre Gibraltar. Las manifestaciones de la 'premier' Theresa May en las que advierte de que «la soberanía británica sobre Gibraltar será protegida» y recuerda que forma parte de «la familia del Reino Unido» invitan a una estrategia distinta a la del órdago verbal. Es evidente que el Gobierno británico se vino atrás sobre la redacción de un texto más condescendiente respecto a la posición española. En un momento en el que la estabilidad política e institucional del Reino Unido se juega en el campo de la sublimación de sus intereses nacionales, el pulso entre soberanías respecto al Peñón requeriría una cierta pausa. En ningún caso su conversión en una especie de ultimátum en el aire. Convendría que, a partir de los documentos negociados para tasar las costas económicas y de derechos ciudadanos del 'brexit' y de los borradores que fijen la relación entre la UE y el Reino Unido en adelante, el Gobierno Sánchez busque el cauce más eficaz para hacer efectivos los intereses inmediatos de los ciudadanos españoles que trabajan en Gibraltar o le proveen mercancías y servicios, sin que ello suponga dejación alguna de la reivindicación territorial y de soberanía. Aunque así se eternice la demanda y no dé lugar a un resultado favorable y definitivo a corto plazo. Era obligado que el secretario de Estado para la UE, Luis Marco Aguiriano, expusiera en sede parlamentaria las reservas que el Gobierno mantiene sobre la literalidad de la declaración política acordada respecto al 'brexit' y sus omisiones o equívocos en cuanto al Peñón. Pero, a partir de ahí, Pedro Sánchez debe apurar las horas que restan para la cumbre europea con ánimo de reconducir la cuestión de Gibraltar.

 

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