El futuro del PP

El nuevo líder ha de partir de cero, consciente de que el legado del anterior jefe del Ejecutivo tiene la mancha de la corrupción

Antes del miércoles la decisión estará tomada. El llamado a mantener o renovar el legado de Mariano Rajoy como presidente del PP está obligado a dar ya el paso. Parece poco probable que el exministro de Exteriores José Manuel García Margallo o el diputado por Ávila José Ramón García Hernández, hasta la fecha los únicos que se han pronunciado públicamente para suceder al expresidente del Gobierno, alcancen su anhelo, y eso que no lo tienen difícil para afianzar su candidatura, dado que tan solo necesitan la firma de cien avalistas y estar al corriente de los pagos de la cuota del partido, que ya tiene los plazos marcados para la elección del nuevo líder. Los precandidatos deben inscribirse antes del 25 de junio. Diez días más tarde, si hay más de un aspirante, se procederá a una doble votación. Por una parte, se votará a los precandidatos a liderar el PP y en otra, a los compromisarios que acudirán al congreso del 20 y 21 de julio. Si en esa primera votación alguno de los que se han presentado consigue el 50% de los votos, 30 de las 60 circunscripciones electorales del partido y una diferencia de quince puntos sobre el segundo, no habrá segunda vuelta. Un proceso al que se encaminan, en principio, Alberto Núñez Feijóo y Soraya Sáenz de Santamaría. Uno y otra guardan silencio. El presidente de Galicia lo más probable es que mantenga la incógnita hasta el mismo miércoles; en cuanto a la exvicepresidenta, poco o nada se sabe. Pero, en cualquier caso, más que nombres, lo que tendría que debatir el PP es un programa de futuro. Y probablemente lo habrá, puesto que la militancia, que al fin y al cabo es la que decide quién le conduce, es consciente de que hoy en día los populares no son la única opción de centroderecha. Haber perdido el Gobierno, y de qué forma, en el Parlamento y no en las urnas, puede que empuje a las bases a participar en modo y forma distinta a otras ocasiones. No obstante, lo primordial ahora es que se mire el futuro como alternativa, no como lo que se fue no se mantuvo. Y para eso, sea quien sea el sucesor de Mariano Rajoy, el nuevo líder del PP ha de partir de cero, consciente de que el legado del anterior jefe del Ejecutivo tiene la mancha de la corrupción.

 

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