¡FRANCO, FRANCO, FRANCO!

MARCELINO IZQUIERDO - EL CRISOL

No se prodigó en demasía el dictador Francisco Franco por tierras de La Rioja. En plena Guerra Civil, visitó el aeródromo de Agoncillo, en octubre de 1938, y únicamente para condecorar a la aviación fascista de Mussolini. Durante las casi cuatro décadas que duró la interminable posguerra, el caudillo tan sólo se dejó caer una vez por Logroño. Fueron apenas 42 horas... y gracias.

Arribó el general Franco a la capital riojana pasadas las seis y media de la tarde del 14 de octubre de 1954 y la abandonó a las dos de la tarde del día 16, tras cumplimentar una agenda trufada de cortes de cinta, visitas varias, algún discurso (más bien corto) y diferentes actos religiosos. El viaje oficial, cuyo lema fue '¡Franco, Franco, Franco!', se realizó con dos años de retraso.

Siendo obispo de Calahorra monseñor Fidel García, inició la Virgen de Valvanera una peregrinación el 20 de abril de 1952 por la provincia, que debía culminar, allá por el otoño, con su coronación en Logroño bajo la presidencia de Franco. Pero no ocurrió así.

Y es que no estaba dispuesto el dictador a coincidir con el prelado de la diócesis, muy crítico con el régimen y sus antiguas relaciones con Hitler y Mussolini. Cuando Fidel García renunció a la mitra en 1953, harto de las canalladas que la dictadura llevaba años urdiendo contra su persona -incluido un falso montaje del obispo visitando una casa de citas en Barcelona-, Franco dio su plácet.

Así, el 15 de octubre de 1954, la Virgen de Valvanera fue coronada en la Concha del Espolón, con el caudillo bajo palio, Fidel García exiliado en el monasterio burgalés de Oña y con su sustituto, Abilio del Campo, como anfitrión.

 

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