Un riojano, precursor del paisajismo vasco
Considero necesario reivindicar la figura de Juan Ángel Sáez, natural de Pradillo de Cameros y perteneciente a ese Romanticismo de corte académico
Francisco Javier Garrido Romanos
Pintor y profesor de Patrimonio Artístico Riojano en la UPL
Sábado, 15 de noviembre 2025, 21:48
La mirada de un pintor riojano inaugura 135 años de paisaje vasco en el Museo de Bellas Artes de Álava desde el pasado 31 de ... octubre. 'Cárcel de Vitoria', óleo sobre lienzo fechado en 1861, de Juan Ángel Sáez García (Pradillo de Cameros, 1811-Vitoria, 1873) es el cuadro más antiguo de la exposición 'Paisajes cercanos', compuesta por 50 obras pertenecientes a la pinacoteca vitoriana.
La muestra, que explora diversos territorios de la geografía vasca, así como lugares de Navarra y La Rioja desde el Romanticismo hasta los años 60 del pasado siglo, halla en el cuadro del riojano el origen de su itinerario visual. El afortunado planteamiento que trazan sus coordinadoras Sara González de Aspuru y Begoña Bravo nos permite reflexionar sobre la relación y evolución que el ser humano ha experimentado con su entorno más inmediato. En ese peregrinaje emocional que el espectador hace a través de casi un siglo y medio de pintura vasca, los paisajes evocan espacios rurales, urbanos y marítimos, así como ámbitos fabriles, portuarios y ociosos.
Darío de Regoyos, Gustavo de Maeztu, Pablo Uranga, Fernando de Amárica, Jesús Basiano, Genaro Urrutia, Antonio de Guezala, Benjamín Palencia y Menchu Gal son algunos de los nombres representados que transitan desde el academicismo y los postulados postimpresionistas de la segunda mitad del siglo XIX hasta la renovación que experimenta el paisaje en las primeras décadas del siglo XX y la deriva que adquiere tras la Guerra Civil.
Entre los 39 pintores seleccionados considero necesario reivindicar la figura de Juan Ángel Sáez. Perteneciente a ese Romanticismo de corte académico, fue contemporáneo del también riojano Bretón de los Herreros (ambos mueren el mismo año) y tuvo dos hermanos asimismo pintores, Pedro José y Benito Ramón, formados como él en Madrid.
Sáez se inicia en la pintura bajo la dirección de Juan Gálvez, pintor de cámara de Fernando VII, con cuadros de asunto religioso; colabora con su hermano Benito en la decoración de los Palacios Reales de El Pardo, El Escorial y La Granja que dirige el citado Juan Gálvez. Cultiva el género del retrato, con familiares, diputados y destacados personajes de su tiempo como modelos, que alcanzan la excelencia en el retrato que le hace a Carlos VII en 1869 en París. Pero es el paisaje urbano el género al que dedica la mayor parte de su producción. Las numerosas vistas, edificios y alrededores de la capital alavesa que frecuentemente pinta, hace que se le conozca como «el pintor de la ciudad».
Gracias al caudal iconográfico que aporta su pintura conocemos actualmente edificios desparecidos y lugares transformados que constituyen, aparte del valor pictórico, un valioso documento visual de Vitoria.
La antigua prisión de la ciudad, que en los pinceles de Sáez hace de preámbulo al discurso de esta exposición, fue edificada por el arquitecto Martín Saracibar, compañero del de Pradillo en la Academia de Bellas Artes de Vitoria donde fue profesor y director de la clase de dibujo de figura desde 1840 hasta 1873, año de su fallecimiento.
Levantada por mandato provincial en 1861, la cárcel estuvo activa hasta 1973, cuando es demolida. La fecha de la realización del cuadro indica que posiblemente fuese pintado por un encargo institucional. A pesar de su serena contención descriptiva, enmarcada bajo esa vertiente academicista del romanticismo español, la vista urbana presidida por la nueva cárcel ofrece un claro signo de modernidad: la presencia protagonista de la luz solar en el lienzo.
No es esta la única obra del pintor riojano expuesta en el museo vitoriano. En los espacios de la colección permanente hay otra vista urbana suya. Es el 'Palacio de la Diputación Foral de Álava', un óleo de similares dimensiones, pero de mayor calado pictórico. El edificio, construido con piedra sillar, guarda las esencias de la arquitectura neoclásica. El equilibrio entre color y dibujo de la composición encuentra una admirable adecuación entre el cielo tormentoso y la piedra del edificio que absorbe su gris.
Juan Ángel Sáez vivió un tiempo artísticamente dominado por el Romanticismo bajo un academicismo imperante en la pintura de nuestro país. Su obra, que ejerce una innegable crónica social de la ciudad de Vitoria, es portadora de los atisbos de una futura modernidad, aquellos que regirán el destino de la pintura paisajística de temática urbana.
Considerado uno de los precursores de la pintura vasca como reza el catálogo del museo alavés, Sáez es un pionero del paisaje y figura clave en el nacimiento del género urbano. Una calle en Vitoria lleva su nombre. Reconsideremos la significación que merece este ilustre riojano para nuestro patrimonio artístico. Algo habrán visto en su obra nuestros vecinos alaveses para elegirlo como heraldo de ese dilatado recorrido del paisaje vasco que se expone en el Museo de Bellas Artes de Álava hasta el 12 de abril de 2026.
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