La final del 'brexit'

La iniciativa de un segundo referéndum es un movimiento cívico en alza

La cumbre que hoy tiene lugar en Bruselas aspira a dejar cerrado el acuerdo del 'brexit'. No ha sido nada fácil llegar hasta aquí y hasta el último momento los distintos flecos del pacto de salida -en primer lugar Gibraltar, pero también la pesca y la integridad del mercado interior- exigen negociaciones duras y de alta complejidad. Es cierto que la Unión Europea tiene la última palabra en la salida del Reino Unido. El grado de unidad entre los 27 socios que negocian en bloque ha sido hasta ahora más alto de lo que esperaba Londres. La paradoja del 'brexit' es que en vez de recuperar el Reino Unido control sobre la política y la economía, este desgarro lo convierte en más dependiente de su mercado principal y con menos capacidad de influencia sobre él.

En la estrategia negociadora de Bruselas, por decisión alemana, no ha prevalecido una mentalidad punitiva, sino pragmática. Los británicos pueden alcanzar un acuerdo de divorcio que les dará estabilidad en temas comerciales siempre que cumplan con estándares europeos y dispondrán hasta casi cuatro años para negociar un pacto permanente con la UE. Sin embargo, la verdadera final del 'brexit' no se juega hoy, sino que tendrá lugar dentro de unas semanas en la Cámara de los Comunes. La primera ministra Theresa May se enfrenta a un Partido Conservador en guerra civil. El referéndum de 2016 sobre la UE debería haber servido para superar las divisiones, pero no ha hecho más que ahondarlas. Los conservadores siempre han sido propicios a las peleas internas. Lo que nunca había ocurrido es que aireasen sus diferencias hasta convertir su gobierno en un gabinete de crisis permanente. La primera ministra ha hecho de la extrema debilidad política su principal ventaja. Las facciones conservadoras no se ponen de acuerdo para sustituirla. En el fondo, nadie entre sus correligionarios envidia la durísima tarea que tiene entre manos. Sin embargo, en una situación política muy volátil como la actual puede haber sorpresas y también catástrofes.

De las tres opciones posibles -salida con acuerdo, ruptura sin acuerdo o segundo referéndum para reconsiderar la salida- la primera de ellas tiene al menos un 50% de probabilidades. Al final, los diputados laboristas más moderados se inclinarían a salvar el pacto con la UE por el miedo al segundo escenario, convertirse de la noche a la mañana en tercer Estado, cortando de forma drástica todo vínculo con la UE. La iniciativa de un segundo referéndum para votar antes de la salida el pacto que plasma la realidad del 'brexit' (y no la fantasía que se vendió en la primera campaña) es un movimiento cívico al alza. Puede ser la vía de escape de Theresa May si pierde la votación sobre el acuerdo con la UE en los Comunes. Todo menos convocar elecciones para darle el poder al excéntrico anti-europeo que lidera el partido laborista.

 

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