El factor republicano

La hoja de ruta se basa en la certeza de que tumbada la Corona, la Constitución del 78 caería como la fruta madura

JUAN CARLOS VILORIA@J_CVILORIA

Podemos realizó el pasado mes de julio una encuesta sobre las preferencias de los españoles entre república o monarquía parlamentaria. También preguntó sobre el interés en someter esta cuestión a un referéndum. Según sus impulsores, un 54% sería favorable a esa consulta frente a un 31% que se manifiesta en contra. En paralelo el partido de Pablo Iglesias impulsa consultas oficiosas en algunos distritos de Madrid donde ejerce influencia. Según sus datos, en Vallecas 6.490 vecinos se pronunciaron a favor de que España sea una república. El mes que viene celebrarán otra en Vicálvaro. Estas iniciativas anecdóticas tienen como objetivo despertar en el mundo de la izquierda el ensueño republicano dentro de un proyecto político que pasa por arrumbar el régimen del 78 y la Transición política.

Se trata de asociar el sistema político constitucional que consagra la monarquía parlamentaria, en la que el rey reina pero no gobierna, con un régimen anacrónico y vinculado al régimen franquista. Y dentro del argumentario difundido desde los órganos de comunicación de Podemos se hace especial hincapié en que a la salida de la dictadura no se permitió elegir entre monarquía o república; y ahora que han pasado cuarenta años tenemos derecho a decidir tranquilamente y democráticamente si queremos uno u otro sistema. La reprobación del rey Felipe VI en el Parlament a impulso de Podemos y su petición de abolir la monarquía forman parte de la misma hoja de ruta. Basada en el convencimiento de que una vez tumbada la Corona la Constitución del 78 caería como fruta madura. No hay que desdeñar el hecho de que el señuelo del referéndum también es bien recibido en las filas del PSOE una vez que la generación de Felipe González ha sido prácticamente jubilada de los núcleos de poder interno e institucional.

El problema es que si aceptamos la premisa de que hay un fallo democrático de origen en la Constitución del 78 porque no se puso a votación de forma separada el sistema político y que es necesario corregirlo, la derivada nos conduciría a un terreno improbable. A unas arenas movedizas en las que se podría hundir todo el sistema democrático. Porque la misma tesis podría aplicarse a todos los elementos constitucionales que conformaron el consenso nacional. Los nacionalistas catalanes, vascos y otros imitadores que no tardaría en llegar podrían acogerse a su derecho a votar si desean, o no, pertenecer a España o constituirse en repúblicas independientes. Si queremos o no una economía de mercado o socialista, etc. Esta premisa olvida que el 87,9% de los españoles votaron a favor de la Constitución del 78 uno de cuyos elementos nucleares era que España se constituye en un Estado social y democrático de Derecho; que la soberanía nacional reside en el pueblo español, del que emanan los poderes del Estado y que la forma política del Estado español es la Monarquía parlamentaria. Título preliminar artículo 1. Claro que votamos si queríamos monarquía o república.

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