EL ESTORBO

MANUEL ALCÁNTARA

Los restos del general que vino para quedarse para los restos, se han convertido en un obstáculo. ¿Dónde ponerlos? Para algunos serían un lugar de peregrinación y para otros de permanente agravio. No sabemos qué será lo mejor, pero sospechamos que lo peor es quedarse con los brazos cruzados. Es lo que más facilita que los unos o los otros quieren crucificarnos a todos. Incluso a los que pasábamos por allí. Una extraña manera de reconciliación, que es la que propulsa Torra, consiste en la estigmatización de Felipe VI. Lo ha dejado claro para enturbiar más al llamado problema catalán, que abarca a toda España, incluso a los españoles que no quieren serlo. ¿Quién carga con el difunto? Pesa como un muerto y los independentistas han elegido a Felipe VI.

Los tribunales europeos han dictaminado que no es delito montarle un escrache al Rey, sino una forma de manifestar su opinión. La ostigación a la Corona se ha vuelto una consigna del separatismo y en el Valle de los Caídos no caben más que la mitad de los que cayeron. Pedro Sánchez está obligado a decidir, pero no ha tomado ninguna decisión.

Los que sí la han elegido son los independentistas más cerriles, aprovechando que los tribunales europeos dicen que no es delito quemar las fotos del Rey, ya que eso es únicamente un símbolo y una cartulina. Pedro Sánchez, que sabe lo que se le viene encima y puede aplastarlo, no tiene claro el futuro del Valle porque no somos egipcios sino españoles y andamos en los que Cernuda llamó a «españolazo limpio». La explotación del fracaso se ha convertido en un negocio para algunos catalanes, pero el estorbo sigue ahí y no sabe dónde ponerlo. Urge buscarle sitio, pero sin aglomeraciones.

 

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