Estiércol y serrín

ROSA BELMONTE

A Ana Pastor le importa mucho más lo que digan de ella que a Gabriel Rufián lo que digan de él. Que la han llamado institutriz («insulto machista»), se quejó ayer en el momento de leer la cartilla y de justificar tontamente que ni fascista ni golpista se iban a recoger en el diario de sesiones. Por fin expulsó a Rufián. Mucho ha tardado. Escupitajo a Borrell de su compañero aparte (¿hubo o no hubo? ¿sería eso lo más grave de lo que ocurre en el Congreso?), hay que recordar que cuando Manuel Marín expulsó a Martínez Pujalte, este se fue haciendo burlescas reverencias al presidente y a los socialistas (su lío fue con el ministro Alonso). Llevaba Ana Pastor mucho tiempo dejando que el Matonkikí de «estiércol y serrín» se creyera ser impune. Cómo no van a alabarla luego. ¿Institutriz? Con ese ganado, deberían alternarse en la presidencia la señorita Rottenmeier y la señorita Trunchbull. Y después de cada sesión echar Zotal en los escaños.