LA ESPALDA DEL FUTURO

MANUEL ALCÁNTARA

El objetivo del Govern es un referéndum de autodeterminación y ante nosotros no deben caber equívocos. El último día de agosto fue el más triste para el empleo en España, con 304.642 puestos de trabajo menos. Que nadie se pregunte dónde vamos a parar, porque no podemos detenernos. La precariedad y las pésimas prácticas políticas han hecho que este mes, que antes tenía un color azul-vacaciones, se atavía de fúnebre negro y se convierte en el más doloroso para los que quieren trabajar y no encuentran trabajo. Mientras, el líder de Podemos en Cataluña, Xavier Domènech, dimite por sorpresa. Está convencido de lo mismo que nosotros: que es necesario dar paso a otras personas con otras ideas, porque las de Quim Torra no le sirven ni a media Cataluña porque no las acepta la otra media.

Cuando las encrucijadas se prolongan se convierten en laberintos, porque hay túneles que desembocan en otros tan oscuros como el anterior, pero menos transitados. La conclusión, que no excluye nada sino que estira lo anterior, es que nos hacen falta políticos nuevos con nuevas prácticas. El problema mayor entre tantos grandes es el de la Seguridad Social, mientras Quim Torra prosigue en su discurso radical y la pobre Andalucía pide que se negocie con Rabat la devolución de menores. De los más de 7.000 extranjeros tutelados por las comunidades, el 70% son marroquíes, pero antes son personas y no se les puede dar la espalda. El futuro hay que mirarlo de frente, porque no nos gusta ni de perfil ni de espaldas. Quizás la culpa esté en nuestra mirada ligeramente estrábica.

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