Envidia

MAYTE CIRIZA

"En este país para ser feliz hay que ser mediocre", dicen en un momento de la película española 'Superlópez', de los mismos guionistas que 'Ocho apellidos vascos' y protagonizada también por Dani Rovira. En esta nueva película, que lleva a la pantalla al héroe español del cómic, Superlópez, parodia de Superman, se plantean qué pasaría si en España surgiese un hombre con superpoderes y, como contestan los propios guionistas, «pues que iba a despertar todas las envidias por ser alguien que destaca».

Hay un momento en la película en que el padre, interpretado por Pedro Casablanc, le dice al hijo (Dani Rovira): "En España, clavo que sobresale, pide martillo". Como explica el director, Javier Caldera, si tienes superpoderes, en nuestro país es mejor que los ocultes para pasar desapercibido. Así que, más allá de una película de humor, es una radiografía de cómo somos y, sobre todo, la película transmite que hay que desarrollar el talento que cada uno tiene, independientemente de lo que digan los envidiosos de turno.

Un envidioso prefiere que algo se destruya antes de que otro lo tenga. Hace unos días leía una entrevista con Martín Berasategui, en la que decía: «La generosidad conduce al éxito». Y es que lo que nos hace realmente avanzar es la generosidad y la colaboración. Por eso, una sociedad, además de defender la igualdad de oportunidades, tiene que reconocer la generosidad, tiene que enseñar a admirar y a aplaudir lo bueno, a valorar y a buscar los méritos y la excelencia.

Siempre es mejor competir con uno mismo que con los demás, intentar superarnos a nosotros mismos que minusvalorar a los que admiramos. Como señala el protagonista de 'Superlópez': «La envidia es una admiración mal gestionada, y eso pasa mucho en España». Es el deporte nacional y se intentan siempre relativizar los éxitos de los otros. Si hay algo destructivo es la envidia, que consume a quien la padece, y es uno de los más serios obstáculos para la felicidad.

¿Qué se puede hacer para evitar la envidia? Puede ser inevitable sentirla y sufrirla, porque es un sentimiento muy arraigado en la condición humana, pero es posible combatirla. Lo que es evitable es la reacción, es decir, no hablar mal de ese amigo que ha triunfado, no fastidiar al compañero de trabajo al que salen bien las cosas, no marginar ni difamar a quien llega alto. Lo que hace feliz de verdad es valorar lo que se tiene y evitar pensar que la vida es injusta contigo. Como decía Albert Boadella el pasado lunes en una entrevista en este nuestro periódico: «Mi venganza contra los enemigos es disfrutar de la vida como un energúmeno». Y es que disfrutar de la vida y ser feliz, eso sí que produce envidia.

 

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