Duelo, recuerdo, dignidad y justicia

CONRADO ESCOBAR CONSEJERO DE POLÍTICAS SOCIALES, FAMILIA, IGUALDAD Y JUSTICIA DE LA RIOJA

El 11 de marzo es una fecha trágicamente inolvidable para nuestra sociedad. La conmemoración del mayor ataque terrorista que hemos sufrido en España, del que hoy se cumplen quince años, marca esta jornada en toda Europa como Día de las Víctimas del Terrorismo.

Es, sin duda, un momento para el duelo. Pero sobre todo, es una jornada para el recuerdo, la dignidad y la justicia. Para el emocionado reconocimiento que todos, empezando por los poderes públicos, debemos al sacrificio hecho por las víctimas del terrorismo para la preservación de nuestros valores democráticos y nuestro Estado de derecho ante quienes han querido romper nuestras libertades y nuestro proyecto común como sociedad.

En la defensa de las víctimas del terrorismo no puede haber fisuras, y los riojanos hemos estado siempre unidos para mostrar nuestra solidaridad a quienes han sufrido el zarpazo del terror, durante muchos años a manos de ETA y, más recientemente, del yihadismo. 868 víctimas solo en nuestra comunidad, según los datos del Ministerio del Interior.

Las víctimas y sus familiares han sido y continúan siendo un ejemplo y uno de nuestros pilares éticos y morales como sociedad democrática. Por su entereza, por su confianza en la justicia. Por su empeño en mantener la memoria colectiva de lo que ocurrió con los suyos, sin permitir simplificaciones, tergiversaciones o falsos relatos sobre el papel que corresponde a víctimas y a verdugos. Por eso, todos los riojanos debemos reiterar hoy nuestro compromiso con las víctimas del terrorismo. En primer lugar, dándoles nuestro apoyo incondicional como sociedad en todos los ámbitos, desde el judicial al psicológico, pasando por el educativo y de sensibilización.

En nuestra comunidad siempre hemos sido conscientes de lo que las víctimas del terrorismo representan, de que entregaron todo, incluso sus vidas, para que todos podamos seguir viviendo en una sociedad libre, justa, segura y democrática. Es ese sentimiento de gratitud el que nos llevó como comunidad unida, a través de la representación de la ciudadanía en el propio Parlamento de La Rioja, a consensuar una Ley de medidas a favor de las víctimas del terrorismo.

Del mismo modo, la voluntad de reparación del daño y la construcción de la memoria colectiva resultan fundamentales para avanzar. No hay futuro posible si se edifica sepultando el testimonio de las víctimas, si se trata de silenciar su dolor en aras a una supuesta concordia que no puede ser tal si no parte del reconocimiento a las víctimas como tales, sin equidistancias.

Para conseguir este objetivo es clave la labor que desempeñan las asociaciones, fundaciones y otras entidades que representan a las víctimas del terrorismo en nuestro país. Merecen el mayor de los aplausos por cómo año tras año, con diversas acciones de sensibilización, contribuyen a mantener vivo el recuerdo. Sobre todo, por su papel a la hora de acercar el relato a quienes, por su juventud, pueden no ser conscientes de lo que las víctimas del terrorismo han supuesto en la defensa de nuestras libertades y nuestro estado democrático de derecho.

A través de sus historias han recuperado la memoria verdadera para cientos de adolescentes en nuestros centros educativos. Mostrando una vez más su dignidad, sin ánimos de venganza. Apostando por la convivencia, pero sin mirar hacia otro lado. Sin ocultar el daño ocasionado por la barbarie del terrorismo en nuestro país. Con una única voz, clara y firme.

Hoy, 11 de marzo, es también momento para reconocer la labor de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado. Muchos de sus miembros integran también la trágica nómina de asesinados y heridos en atentados terroristas. Pero su lucha incansable y su esfuerzo, junto con el de otros poderes públicos como el judicial, son piezas esenciales de la respuesta firme que nuestro Estado de Derecho presta a los ciudadanos ante cualquier amenaza de quienes quieren terminar con nuestras libertades.

Vivimos en una de las comunidades y en uno de los países más seguros de Europa, y eso se debe a la excelente actuación coordinada de ese entramado institucional que garantiza la protección de los derechos de la ciudadanía. Como demócratas convencidos, todos nosotros tenemos el deber de colaborar para que esa respuesta de nuestro Estado de derecho ante cualquier amenaza terrorista sea rápida y eficaz. Y, al mismo tiempo, la responsabilidad de brindar a las víctimas del terrorismo el reconocimiento, homenaje y apoyo que merecen.