DOMINICA, LA GUERRILLERA RIOJANA

MARCELINO IZQUIERDO

El 22 de octubre de 1809, domingo por más señas, el Diario Mercantil de Cádiz publicaba un artículo en el que ensalzaba al guerrillero riojano 'Cuevillas' y sus gestas bélicas, en plena Guerra de la Independencia contra Napoleón. Destacaba el rotativo andaluz que en la partida que lideraba el militar de Cervera del Río Alhama se había enrolado su joven mujer, Dominica, a la que saludaba con la siguiente arenga: «¡Valor mugeril, reservado para las españolas!».

Por aquel entonces, una joven llamada Dominica Ruiz de Vallejo y Torre, natural del valle burgalés de Mena, se unió a la partida de Ignacio Alonso, alias 'Cuevillas', quien poco antes de que el francés invadiera la Península Ibérica, había perdido a su primera esposa, Catalina Remón.

Viudo, con 46 años y varios hijos a su cargo, pronto pidió matrimonio a la intrépida muchacha, de quien las crónicas cuentan que era una amazona soberbia y cabalgaba al «estilo americano», como bien la retratan las coplillas de la época: «La mujer de Cuevillas / gasta calzones / y se monta a caballo / como los hombres».

Y es que Dominica no se conformaba con ayudar a su esposo en las labores de intendencia y de vitualla -además de cuidar a prole-, sino que, además, era una combatiente más. En una refriega, cerca de Santo Domingo de la Calzada, llegó a segar la vida de tres soldados franceses.

Tras la guerra, solicitó Ignacio al Gobierno convertir su apodo guerrillero en apellido, por lo que pasó a llamarse Ignacio Alonso Cuevillas. Por cierto, uno de los descendientes del cerverano, de idéntico apellido, es el abogado defensor del expresidente catalán Carles Puigdemont.

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