Dolores y María Dolores

Pablo Casado acierta cuando dice que una y otra no son comparables

MARGARITA SÁENZ-DIEZ

Cuánta razón tiene el presidente del Partido Popular, Pablo Casado! No hay comparación entre una y otra. Los comentarios de la ministra de Justicia, Dolores Delgado, cuando era fiscal en 2009 con el comisario José Manuel Villarejo, y las conversaciones de la ex secretaria general del Partido Popular, María Dolores de Cospedal, con el mismo policía aquel año no son comparables. ¡Dónde iríamos a parar!

De entrada, según Casado, la titular de Justicia dijo no haberse relacionado con ese infausto personaje, aunque luego añadió que la relación nunca fue profesional y que, en todo caso, lo habría visto en dos o tres ocasiones. Y ahí es donde el líder de la oposición pone el dedo en la llaga porque, que se sepa, la fiscal acudió a una comida con motivo de un homenaje a uno de los policías allí presentes. Y estaba Villarejo. Sí señor. O sea que se habían relacionado.

Pero es que, además, se pronunciaron palabras fuertes, como maricón y el tal Villarejo alardeó de que utilizaba bellas señoritas con fines de espionaje. Curiosamente, Delgado no lo denunció, señala Casado. Claro, resulta impropio de una profesional dedicada a la investigación penal hablar con policías. Nadie imagina a una delicada fiscal especializada en temas tan bucólicos como la lucha antiterrorista intercambiando frases tan burdas.

Se entiende por ejemplo que, cuando un yihadista le ha confesado la técnica utilizada para degollar a un rehén, la educación propia de su sexo y condición habrá llevado a Dolores Delgado a pensar, como mucho, «¡córcholis!, ¡qué truhán!». Así que la ministra debería dimitir.

¡Qué diferencia, como resalta atinado Pablo Casado, con la gentil María Dolores de Cospedal, que ha admitido que sí, que se reunió con Villarejo en la sede del PP, calle Génova, 13 en Madrid. Faltaría más.

La relación fue tan cortés y fluida que incluso le envió un coche. Oye, que era amigo de su marido, Ignacio López del Hierro, desde hacía treinta años. Y no se habló para nada de vulgaridades, sino de cosas corrientes como adelantar por dónde iba la investigación de la trama 'Gürtel' que apuntaba a la corrupción de su partido; averiguar qué sabían los investigadores de la Caja B del extesorero Luis Bárcenas; cómo parar el cruel golpe de la investigación; saber si estaban pringados compañeros como Javier Arenas... Y en fin, ver de encargar a Villarejo unos trabajitos, en esta línea se supone.

Curiosamente, Cospedal tampoco denunció nada. Hay una diferencia: hablamos de una señora muy de derechas, de las que casi nunca utilizan palabras gruesas. Aunque no tengo claro si Casado ha hecho bien al reiterar que su compañera no miente, pues si todo eso es verdad, esta chica puede estar metida en un buen lío. Ahora bien, que quede claro, la mala es la otra Dolores.

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