Deudas por terrorismo

Estrasburgo se atiene a la literalidad de la legislación española para no acumular los años de cárcel cumplidos por etarras en Francia y España

El Tribunal Europeo de Derechos Humanos ha desestimado en lo fundamental el recurso presentado por Santiago Arrospide, 'Santi Potros'; Francisco Mujika Garmendia, 'Pakito', y Alberto Plazaola, destacados activistas de ETA, contra la sentencia dictada por el Tribunal Supremo que desechaba la acumulación de los años cumplidos en prisión en Francia y en España. La Corte de Estrasburgo ha resuelto que el Reino de España compense con 2.000 euros al primero y 1.000 euros a cada uno de los otros dos porque el Tribunal Constitucional no accedió a admitir sus recursos de amparo, situándoles en la indefensión. Pero, al mismo tiempo, ha señalado que, tanto en el momento de su enjuiciamiento como en la fecha en que reclamaron que se les acumularan las condenas, España no contaba con una legislación que propiciase la suma de penas requerida sobre la aplicación de legislaciones diferentes. Diferencias legales que, en sentido estricto, echarían al traste con el supuesto de que los recurrentes se hubieran visto condenados dos veces por unos mismos delitos, a ambos lados de la frontera. Tanto la defensa de los demandantes como buena parte de los pronósticos publicados se mostraban seguros de que la Justicia europea enmendaría al Supremo español. Sin duda esperando que la sentencia sobre el caso Del Río, que acabó con la 'doctrina Parot', se extendiera a este caso, y debido al prejuicioso convencimiento de que la jurisprudencia española al respecto resulta deficitaria en materia de derechos a ojos de la supervisión judicial europea. El Tribunal de Estrasburgo ha debido moverse, en sus deliberaciones, entre la literalidad de la Ley y su propósito de ampliar los márgenes de una Justicia efectiva. Su sentencia, recurrible ante la Gran Sala del propio Tribunal, se limita en el fondo a señalar que la resolución recurrida se había ajustado a Derecho. A una legislación siempre modificable. Frente a ello, las organizaciones comprometidas con la causa de los etarras presos denunciaron que la Justicia en España responde a impulsos de venganza. El abismo moral que separa la condena sin ambages del terrorismo de su arropamiento comprensivo se mostró ayer en esos términos. Como si la realización de la Justicia conllevase, necesariamente, la pronta recuperación de la libertad por parte de los victimarios y las leyes tuvieran que ser interpretadas por los jueces, de forma obligada, para acortar la estancia en la cárcel de los etarras condenados. Fallos como el de ayer no perjudican la convivencia, sino que vienen a recordar que hay decenas de activistas de la banda con deudas pendientes ante la Justicia.