Destrucción de empleo

Resulta escandaloso que la economía española destruya más de 300.000 empleos en un solo día. El 31 de agosto acaba de pasar a la historia como la jornada más negra del mercado laboral en nuestro país. El hecho de que el dato se produzca con un crecimiento de la actividad aún envidiable y a la cabeza de las grandes potencias de la UE es una incongruencia que demuestra serias disfunciones pese a la recuperación de los principales indicadores. La caída sin precedentes en la afiliación a la Seguridad Social registrada el pasado viernes refleja la altísima precariedad del trabajo que se crea: contratos enlazados de corta duración y bajos salarios que sustituyen al empleo evaporado con la crisis. Solo la expansión de ese modelo y la coincidencia de diversos factores -final de semana, de mes y de la campaña de verano- puede explicar semejante desplome de cotizantes, que no equivale necesariamente a un volumen similar de despidos. Es probable que muchos de los afectados hayan vuelto ya a trabajar con otro contrato de días o semanas. El mal comportamiento del empleo en agosto -el mes cerró con 47.047 parados más, 99 de ellos en La Rioja- se suma a otros indicios que apuntan a una desaceleración de la economía.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos