DESIERTO SIN ARENA

MANUEL ALCÁNTARA

Lo que quiere el presidente es lo mismo que queremos casi todos los españoles, salvo los que hacen todo lo posible por que no se cumpla. El 'cielo protector' está tan lejos que no se divisa. Ni siquiera pueden verlo los que viven bajo él porque están sobremuriendo mientras el presidente del PP, al que no le falta ambición ni le sobra talento político, aspira a recuperar competencias en Educación, Justicia, Sanidad y Prisiones. ¿Por qué le llamamos recuperar a lo que jamás ha sido del todo nuestro? Son ganas de engañarse a uno mismo, una vez comprobado que con los demás no cuela.

El arte de seguir tiene unos pésimos seguidores cuya única virtud es tratar de que no nos desanimemos a nosotros mismos. La verdad, asistida por otras dudas, es que no es posible desanimar a los desanimados, pero ya nos dejó dicho Chesterton que lo más curioso de los milagros es que ocurren. Si bien de tarde en tarde, hasta llegar a nunca.

El asalto al Estado está probando su resistencia y la nuestra. Los que nos hemos autoprohibido el desánimo no tenemos el menor mérito porque ya estábamos desanimados. Entre otras dificultades, nos queda por solucionar la mayor, que es dónde ubicamos al muerto que no cabe en ningún sitio. El Valle de los Caídos está a rebosar, pero no acabamos de caer en la cuenta porque a la arena también le falta sitio, aunque sea del mismo costal. ¿Será verdad que España es indestructible? Depende de los que vienen detrás, que son muchísimos y no paran de incrementarse porque la vida sigue. Es lo que mejor le sale, mientras busca la salida. En algún sitio tiene que estar porque puertas no nos faltan. La cuestión es encontrarlas.

 

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