¿El desencanto?

Como no prosperó el aumento del techo de gasto, están en cuestión varias mejoras sociales

MARGARITA SÁENZ-DÍEZ

No será fácil para Podemos, ERC, PDeCAT y Compromís que sus simpatizantes aplaudan su abstención al votar las medidas sobre el déficit y el techo de gasto, propuestos por el Gobierno. Su intención de marcar territorio, es decir, juntos sí pero no revueltos, a costa de recortar apoyos sociales, incomoda a los ciudadanos. La empatía con las fuerzas políticas a las que se apoyó con el voto resiste vientos y tempestades, sin duda, pero marcar distancias con medidas progresistas que el Gobierno intenta aplicar resulta mucho más duro de tragar.

En cifras, al no prosperar las propuestas del Partido Socialista para 2019, pueden eliminarse de los Presupuestos del año próximo 6.000 millones de euros que iban a destinarse a sanidad, educación y dependencia.

Para intentar distraer la atención, Podemos justificó su abstención porque, previamente, no se había propuesto reformar la Ley de Estabilidad Presupuestaria. Los del PDeCAT, sumidos en la marejada de las ultimas transformaciones internas pilotadas por el expresident Carles Puigdemont adujeron la socorrida «falta de negociación». Los representantes de ERC apuntaron, por su parte, reflexiones intermedias con escasa convicción. Y Compromís propuso enmendar errores y aplazarlo para septiembre sin dejar muy claros los motivos.

En conjunto, han pisado tierras movedizas en defensa de sus propias estrategias. Pero, todos ellos habían clamado contra la política económica y presupuestaria del PP, denunciando las privaciones que han tenido que aguantar importantes sectores de la población. Llegado el momento de aflojar el cinturón, la culpa la tienen otros. Los intereses partidistas han pasado por encima de las necesidades sociales, con la consiguiente satisfacción del Partido Popular y de Ciudadanos, que se frotan las manos al contemplar la soledad del Gobierno en cuestiones tan vitales como el techo de gasto.

La respuesta del presidente del Gobierno, acusando a sus semisocios de irresponsabilidad y de desgastar al nuevo Ejecutivo, fue acertada ya que Sánchez lamentó que el juego político recorte proyectos de bienestar. Se comprometió a presentar un proyecto de Presupuestos para 2019 que consolide el crecimiento económico. El resultado, después de la «vuelta al cole». En política, la posibilidad de dar marcha atrás y, a la vez, un paso adelante es considerable. Veremos cómo se las ingenia la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, para darle la vuelta a la tortilla.

Tanto el Gobierno de Sánchez, el PNV, como los que se abstuvieron en la votación (PP y Ciudadanos dijeron no) están obligados a mantener la confianza recibida. Como se demostró en todos los sondeos de opinión: una inmensa mayoría aplaudió su capacidad para acordar el desalojo del anterior Gobierno. ¿Y ahora qué?

 

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