DESCONCIERTO Y OPORTUNISMO

PABLO GARCÍA-MANCHA - MIRA POR DÓNDE

Cuando vi la foto de Pedro Sánchez y su esposa Begoña Gómez con los Trump en la Casa Blanca pensé que era un montaje del Mundo Today. Pero no, la había subido su propio gabinete presidencial a twitter de La Moncloa hasta con el nombre del autor de la instantánea: Andrea Hanks (mis respetos para siempre). Sánchez tiene una querencia estupenda hacia las fotos presidenciales; bueno, en realidad todo lo presidencial le provoca una fascinación huera y exultante, un profundo confort, un verse a sí mismo donde se merece. Pero las fotos mucho más, desde aquellas a lo JFK en Camelot y con gafas de sol en el Falcon (una de sus principales querencias aéreas) a las de Canadá con el tipo de los calcetines. O este posado genial del inicio del otoño en Washington al ladito de la pareja más poderosa del mundo. Véanle sonreír a Pedro presidencialmente (como si nos estuviera perdonando la vida) mientras los miembros de su gobierno lamentan la prisión preventiva de sus socios catalanes, los que le han llevado a Madrid y de allí a la vera verita de Donald y Melania Trump. Todo por arte de una magia que cristaliza en un carro de facturas que vamos a pagar entre todos. Posa Pedro en América con sus ministros calcinados en Madrid a sabiendas de que ya son pasado pero que él ha hecho historia en Moncloa y en la Casa Blanca en apenas cien días. Ha mentido tantas veces con el origen y la originalidad de la tesis de su oscurísimo doctorado de Economía (sic) que él, que había venido para regenerar la democracia, ya no tiene más salida que adelantar las elecciones y después irse. No se ha visto nunca desconcierto mayor en menos tiempo.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos