Derecho animal, ética y sociedad

Derecho animal,
ética y sociedad

«La consideración de los animales como seres sintientes nos adentra en una idea de Justicia que aboga por la protección de aquellos que, como nosotros, tienen deseo de vivir y padecen sufrimiento cuando se les inflige un daño»

La consideración de los animales como seres sintientes nos adentra en una idea de Justicia que aboga por la protección de aquellos que, como nosotros, tienen deseo de vivir y padecen sufrimiento cuando se les inflige un daño. Es la protección de lo que reconocemos como diferente, que no peor.

Sin embargo, parece que hablar de derecho animal, animalismo o antiespecismo estuviera acotado a un debate al que es ajeno el Derecho, como si la protección animal fuera un tema menor.

* Clara Mediavilla es coordinadora del curso de verano de la UR 'Derecho animal, ética y sociedad', que se desarrolla hoy y mañana en el edificio Politécnico de la Universidad de La Rioja.

Actualmente se están dictando sentencias que implican privación de libertad para aquellos que cometen delitos de maltrato animal (tuve el privilegio de ejercer como acusación popular en la primera dictada en La Rioja), nuestro Código Civil ha dejado de considerar cosas a los animales para categorizarlos como seres dotados de sensibilidad. La implicación de los operadores jurídicos es cada vez mayor e incluso se están implantando protocolos de actuación de protección animal en desahucios, accidentes de tráfico, procesos de incapacitación, o violencia de género.

El derecho animal, además de necesario, resulta una materia interdisciplinar apasionante que aúna temas como la filosofía del derecho, la filosofía moral y política, el Derecho Civil, Penal, Administrativo, la Bioética y un largo etcétera. Este contenido se desarrollará en el Curso de Verano de la UR 'Derecho animal, ética y sociedad' los días 2 y 3 de julio, en los que la reflexión y el debate están asegurados.

Una realidad incuestionable es que en nuestro país está fuertemente arraigado el uso y muerte de animales en espectáculos públicos. Según el partido animalista PACMA, cada año se da muerte en las plazas de toros a unos 10.000 astados. Por su parte, la Fundación FAADA eleva este número hasta los 70.000.

Es en este punto donde para abordar el debate de la protección animal desde una perspectiva ético-jurídica conviene tener en cuenta algunas consideraciones:

1. La ideología política: la protección animal nada tiene que ver con una cuestión de 'derechas' o 'izquierdas' pese al rédito político que se pretenda obtener desde distintas filas.

2. La idea de Estado: ni ser asiduo a festejos taurinos te convierte automáticamente en ejemplo moral de español (tampoco en facha, cateto o bárbaro), ni ser antitaurino se traduce en perroflauta o antisistema.

3. La cultura: la pertenencia de un hecho cultural a la tradición histórica no implica que tenga que perpetuarse en el tiempo. El circo romano, las torturas en la Edad Media o el garrote vil son ejemplos de ello.

4. El arte: el arte puede ser anacrónico. A día de hoy no se construiría con técnicas arquitectónicas medievales ni se consideraría artista al que se erigiera como creador y artífice del cubismo.

5. El mercado: si la cría de animales para su venta o los espectáculos taurinos son actividades que generan mercado, no es menos cierto que la protección ambiental y animal es un nicho con proyección 'ad futurum'. Por otro lado, existen actividades que mueven grandes cantidades de dinero y nadie duda sobre su ilegalidad.

6. Dentro de la Filosofía, una corriente de pensamiento ético afirma que los animales no pueden tener derechos porque carecen de obligaciones. Es en este punto donde conviene explicar, y muy bien lo hace D. Óscar Horta, que nuestro Derecho, sabedor que no todas las personas somos iguales 'per se' pero sí dignas de igual protección, ha dotado de derechos a aquellos que en cambio carecen de obligaciones: los menores, los concebidos y no nacidos, las personas incapacitadas judicialmente. Todos ellos carecen de obligaciones (tampoco responsabilidades), pero, sí en cambio, gozan de un amplio catálogo de derechos y libertades.

Existe otro sector de pensamiento que afirma que la personalidad jurídica está íntimamente ligada a la persona. Sin embargo, nuestro Derecho ha sabido servirse de ficciones jurídicas ajenas a este concepto, dotándolas de capacidad de obrar (plena o parcial) y personalidad jurídica (propia o impropia). Ni las sociedades limitadas, anónimas o civiles, ni las herencias yacentes ni las comunidades de bienes o de propietarios son 'persona', en cambio son sujetos de derechos y obligaciones.

Por último, hay quienes enarbolan la bandera de la libertad para defender ciertas aficiones sin tener en cuenta que ninguna libertad o derecho (tanto individual o colectivo) es ilimitado. Incluso los derechos y libertades fundamentales (los de nuestro texto constitucional) tienen límites y excepciones.

Centrado el debate, asumiendo que los animales son seres capaces de sentir dolor, y existiendo en derecho herramientas suficientes para dotarles de protección, cualquier argumentación que eluda la protección animal, optará por un sistema injusto e inmoral.

 

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