Dejarse ganar

Diario La Rioja
DIARIO LA RIOJA

La manipulación lucrativa de una competición que apela a la inocencia del juego, que trata de despertar la ilusión de miles de conciudadanos 'por sus colores', merece más que un severo reproche moral. Porque lo que se amaña no es solo el resultado de un partido mediante el viejo tongo de dejarse ganar; lo que se defrauda es la buena fe de miles y miles de seguidores, y de niños y niñas que albergan entre sus sueños la esperanza de jugar a fútbol al más alto nivel, o de hacerlo en el tenis u otra disciplina. Resulta incomprensible que haya directivos y exjugadores prestos a trucar a cambio de un fajo de billetes la confianza depositada en ellos o el reconocimiento que haya despertado su talento deportivo; y que haya jugadores en activo dispuestos a aceptar sobornos que entierran su oficio al infringir nada menos que el reglamento penal. Ninguna peripecia personal puede justificar semejante falta. Por lo que las entidades concernidas, el mundo del fútbol y el del deporte en general harían bien en no echar balones fuera. Aunque respetando la presunción de inocencia, clubes y deportistas deben condenar públicamente y sin reservas la comisión de tales trampas; y, por supuesto, han de elevarse los controles para impedir que sigan cometiéndose.