Cuidemos la infancia

JOSÉ SAÉNZ. - PRESIDENTE DE GYLDA

Desde GYLDA trasladamos al conjunto de la sociedad las situaciones de desigualdad legal y real que vive la infancia LGTBi en el Día Internacional de la Infancia. Ponemos en evidencia las situaciones de violencia a las que se ven sometidas las niñas, niños y niñes de la comunidad LGTBI, un sector doblemente fustigado, ya que a la indefensión que puedan sufrir por su minoría de edad se suma la de su orientación sexual, identidad de género, expresión de género o pertenencia a una familia homoparental.

La herramienta para erradicar este acoso es una educación en diversidad, la aceptación y el respeto hacia nuestras hijas, hijos e hijes y hacia el resto de menores LGTBI; circunstancia que no debería depender de un tema en un libro de valores o de la esperanza de que el profesorado lo trate de manera transversal en todas las asignaturas. Debería ser un hecho.

Por este motivo, hay que llegar a la infancia y la adolescencia hablándoles en su propio idioma, fomentando valores de no discriminación, el respeto a la dignidad de las personas y la igualdad, presentándoles recursos que están a su alcance y que son de su interés, dejando de lado las cuestiones morales e ideológicas.

Siguen siendo dramáticas las cifras de acoso escolar que sufren estos menores, los niveles de indefensión dentro de sus propias unidades familiares o la LGTBIfobia social que se les trasladan incluso antes de ser conscientes de su orientación sexual, o viviendo ya su identidad de género desde que tienen uso de razón.

Desde Naciones Unidas se firma que «el derecho de los menores a la protección contra la violencia está consagrado en la Convención sobre los Derechos del Niño. Sin embargo, cada cinco minutos muere un menor a consecuencia de violencia emocional, física o sexual». Coincidimos con el análisis de la ONU cuando afirma que «la violencia contra los menores no conoce límites de cultura, clase o educación. Ocurre contra los niños en las instituciones, las escuelas y el hogar. La violencia entre compañeros también es una preocupación, al igual que el aumento del acoso cibernético. Los menores expuestos a la violencia viven aislados, en la soledad y el miedo, sin saber a dónde acudir en busca de ayuda, especialmente cuando el culpable es alguien cercano. El género, la discapacidad, la pobreza, la nacionalidad, el estatus migratorio o el origen religioso de los niños pueden aumentar el riesgo de estar expuestos a la violencia, siendo especialmente vulnerables los más jóvenes». Además, queremos hacer ver a la sociedad riojana, tal y como refleja la Convención sobre los Derechos del Niño, que estamos convencidos de que la familia, como grupo fundamental de la sociedad y medio natural para el crecimiento y el bienestar de todos sus miembros, y en particular de las/os niñas/os, debe recibir la protección y asistencia necesarias para poder asumir plenamente sus responsabilidades dentro de la comunidad.

Tenemos la seguridad de que estas situaciones de violencia, de rechazo social y de invisibilidad de nuestras y nuestros hijos podrían ser paliadas con la aprobación de la Ley de Igualdad LGTBI que sigue atascada en el Congreso de los Diputados. Aprobación que no supone más que asumir el mandato de la Convención sobre los Derechos del Niño.

Defendemos una sociedad libre de LGTBIfobia y centramos nuestra mirada en la infancia, por su vulnerabilidad, fomentando la salud, el respeto y la dignidad de nuestros menores.

 

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