Un cuerpo nuevo para los forestales de siempre

El Gobierno tiene la ocasión de enmendar la situación si atiende al Parlamento e inicia los trámites para la elaboración de una ley de creación del Cuerpo de Agentes Forestales

Los agentes forestales riojanos llevan más de 140 años protegiendo y conservando el medio ambiente, en su origen dependiendo del Estado y en la actualidad de la Administración autonómica.

En el devenir de estos años, han abordado la conservación de nuestro entorno con una vocación inquebrantable, en soledad la mayoría de las veces y afrontando las rudas condiciones laborales propias de sus tareas. Durante 24 horas al día, 365 días al año, no han dejado de desarrollar su principal cometido: la protección y conservación de la naturaleza, respaldados desde el mismo momento de su creación, con la seguridad jurídica que necesitaban para el correcto y eficaz desarrollo de las funciones que tenían encomendadas a través de distintas normas. La última de ellas, el Decreto 2481/1966, de 10 de septiembre, por el que se aprueba el Reglamento del Cuerpo Especial de Guardería Forestal del Estado, norma que poco a poco fue quedando obsoleta y relegada al olvido, a la vez que nuestra Comunidad desarrollaba su propia legislación en materia medioambiental y de función pública.

Distintas normativas sectoriales fueron atribuyendo a los agentes forestales el carácter de agente de la autoridad, policía administrativa, policía judicial genérica, dirección de extinción de incendios forestales o inspección ambiental, entre otras. Paralelamente, se incrementaba de manera exponencial entre el colectivo la percepción de una acuciante necesidad de seguridad jurídica y adaptación del organigrama a los nuevos tiempos y funciones asignadas. Al mismo ritmo que también aumentaba el desasogiego constante que provoca la adscripción a una estructura administrativa inmovilista y anacrónica orgánica y funcionalmente, que enquista los problemas durante décadas y provoca el continuo conflicto en el que nos encontramos.

Cabe recordar que, lo que el colectivo de agentes forestales en La Rioja viene demandando desde décadas, simplemente es trabajar más en la defensa del medioambiente pero con las garantías jurídicas necesarias y la estructura administrativa adecuada a las funciones. Y en esa tarea, UGT apoyó y seguirá ofreciendo el respaldo necesario a este colectivo funcionarial en sus justas reivindicaciones, en apoyo del empleo público y por la defensa del medio ambiente riojano.

De hecho, tuvieron que pasar más de 20 años y desatarse un conflicto colectivo sin precedentes, allá por 2008, para que la Administración regulara las atribuciones, facultades y funciones de éste colectivo a través del Decreto 23/2009, de 15 de mayo, por el que se aprueba el Reglamento de los Agentes Forestales de la Comunidad Autónoma de La Rioja. Junto al Decreto, la Administración se comprometía a aumentar la plantilla a 81 plazas. En un ejercicio de responsabilidad, el propio colectivo aceptó esta regulación claramente insuficiente, confiando en tal compromiso institucional y redujo la intensidad del conflicto.

El resultado fue que ni el contenido del Decreto dotó del respaldo jurídico necesario para el desarrollo de las labores que la propia Administración les encomienda, ni contempla una estructura administrativa adaptada a las nuevas funciones, ni las plazas comprometidas se cubrieron en su totalidad.

Un cúmulo de despropósitos que ahora, 33 años después de las transferencias, el Gobierno tiene la ocasión de enmendar dando salida a la proposición no de ley aprobada por el Parlamento riojano por la que le insta a aumentar la plantilla de este colectivo, dotarla de la escala técnica necesaria e iniciar los trámites parlamentarios para la elaboración de una ley de creación del Cuerpo de Agentes Forestales. Una normativa que les ofrezca la tan ansiada seguridad jurídica, que avance en la progresiva modernización y profesionalización de los encargados de proteger la naturaleza riojana y que contribuya a mejorar la eficacia de la vigilancia medioambiental que el pueblo riojano merece.

Es necesario que el Gobierno regional escuche el mandato realizado por el pueblo riojano a través de sus representantes. La creación de un Cuerpo de Agentes Forestales en La Rioja, junto a su regulación mediante ley autonómica, constituirá una garantía eficaz como herramienta para los poderes públicos en su obligación constitucional de proteger y mejorar la calidad de vida y defender y restaurar el medio ambiente en el territorio riojano. Más de 140 años nos avalan.

 

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