CRÓNICA DE LO EFÍMERO

CRÓNICA DE LO EFÍMERO
María José González
MARÍA JOSÉ GONZÁLEZLogroño

Pluma habitual en este periódico y rostro familiar de TVR, Piedad Valverde dio el otro día con la palabra que a mí no me alcanzaba para definir la igualdad de género: espejismo. Espejismo «bienvenido», incidió, que observa, por ejemplo, en las ediciones especiales de los medios, como estas páginas que dan cuenta de lo que pasó ayer en La Rioja y en España.

Te tomo la palabra Piedad. Literalmente. Así veo el 8M. Como un espejismo, como una bella pero efímera ilusión, como una apariencia engañosa de empoderamiento. Una falacia que se disolvió tras la multitudinaria concentración de anoche. Hoy, esa fabulosa muestra de fuerza ya se ha desvanecido. La equidad no es real. No para esta generación.

Por otro lado, lamento la politización del 8M repartiendo carnés de feministas 'fetén' sólo a las mujeres de izquierdas, así como los discursos extremistas que han excluido a los hombres por 'sospechosos'. Me parecen dos equivocaciones brutales. La lucha por la igualdad es una proeza que exige la complicidad de todos. Amén de una pancarta ofensiva contra la Iglesia en el enrejado de La Redonda. Además de injusta, cobarde, pues esa acción no estuvo acompañada de otra similar a la puerta de un centro de culto islámico censurando la discriminación de las mujeres musulmanas. Si nos ponemos simplistas nos ponemos del todo.

Pero todo eso ya ha pasado. Ahora toca pensar sin dejarse arrastrar por las emociones de unas protestas históricas qué nos proponemos hacer a partir de hoy. Qué y cómo. Si vamos de la mano o si nos dividimos, si englobamos o si relegamos. La educación propiciará que la generación que nos releve viva con normalidad la igualdad. Pero si la actual quiere precipitar el cambio no debe despreciar la unidad pues sólo ella nos dará la potencia necesaria para conseguirlo.