CRIPTOMONEDAS

MANUEL ALCÁNTARA

La Agencia Tributaria, que se vigila incluso a ella misma, tiene controlados a 15.000 usuarios que han hecho este año transacciones con criptomonedas. Los hay sospechosos de no infundir la menor sospecha porque el blanqueo de dinero sigue creciendo, aunque afecta primordialmente a los que lo acumulan. ¿Cómo se puede vigilar a tantos ricos en una nación de pobres? El fisco es incansable y no se conforma con cansarnos a todos. Medio centenar de ministros se reunieron ayer en Bruselas, quizá para comprobar que no se fían unos de otros, mientras dos millones de niños viven en hogares en riesgo de pobreza y los que aún no han caído en ella se preparan para el batacazo, ya que caer en blando hace menos dura la caída.

El infatigable Carles Puigdemont puede ser declarado en rebeldía porque lleva más de un año fugado de la Justicia española. Este sujeto siempre es noticia porque no hay quien le sujete. Tenemos tanta cara que tememos que se nos caiga de vergüenza y haga más ruido del acostumbrado. Quienes hacen cuentas del referéndum ilegal valoran su coste entre los 2,9 y los 3,2 millones de euros. Todo se evalúa en criptomonedas mientras vamos tirando la gran casa por la pequeña ventana y comprobamos que cabe con holgura.

El legendario Libro de la Sabiduría no tiene letras sino números y, por desdicha colectiva, están todos en rojo. A España le queda por hacer lo que es más difícil: desalojar al muerto por antonomasia del Valle de los Caídos. Ese será el asunto más importante de los próximos días, que ya han llegado. Estaban cansados de esperar sin desesperarnos totalmente y seguimos esperando.

 

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